Mañanas de abril y mayo

La adaptación de esta comedia de Calderón a cargo de Carolina África y con la dirección de Laila Ripoll resulta leve

Mañanas de abril y mayo - Foto de David Ruiz
Foto de David Ruiz

Previa a esta comedia, Calderón ya había demostrado su buen hacer con Casa con dos puertas mala es de guardar y con La dama duende, que son de 1629. Y esta que nos compete pudo haberse escrito en el 1632 o 1633. En cualquier caso, comparada con aquellas, esta es de una insignificancia apabullante; porque ningún personaje llega a comandar la acción como para que nos suponga un atractivo más complejo. Carolina África ya había acometido una modernización de similar calibre con la obra de Agustín Moreto El desdén con el desdén. En esta esta ocasión pienso que era más difícil salir triunfante, puesto que la disposición de nuestro dramaturgo áureo tampoco permite mucho recorrido como para que el asunto nos diga algo. Sigue leyendo

Fortunata y Benito

Laila Ripoll firma esta propuesta sobre un inverosímil Galdós observando las aventurillas amorosas de sus personajes

Fortunata y Benito - Foto de David Ruano
Foto de David Ruano

Pretender trasladar la inmensa novela (tan larga y con tantos personajes) a las tablas es todo un atrevimiento. En la historia del teatro español se recuerda la versión que realizó Ricardo López Aranda, y que se llevó en dos ocasiones a escena, la última en 1993 dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente. Anhelar que el público juvenil se la tome con agrado hoy en día es una tarea complicada, si exigimos una aproximación a este clásico tímidamente razonable. Yo creo que Laila Ripoll se ha topado de bruces con ese muro infranqueable y ha elaborado un texto excesivamente complaciente con unos espectadores que necesitamos espolear y agitar. Querer la aceptación generalizada de los bachilleres es rebajar la función a unos mínimos que rozan el ridículo. Primeramente, no estaría de más aclarar al lector, que es en el último trimestre del cuarto curso de la ESO, cuando se trata a don Benito Pérez Galdós (apenas página y media, no se vayan a creer) y los que continúan en el Bachillerato, lo vuelven a tocar escuetamente (apenas hay tiempo si es obligatorio comenzar desde la Edad Media y dar a la vez Lengua). Los planes de estudio están así. Leer Marianela o Misericordia, cuatro pinceladas biográficas, un repaso sucinto por las etapas del novelista y a otra cosa. Sigue leyendo

En la fundación

La Joven Compañía se atreve con esta obra de Buero Vallejo que se aproxima a la ciencia-ficción

Foto de David Ruano

Durante el año pasado, no faltaron quejas en el mundo teatral sobre la ausencia de obras de Buero Vallejo durante el centenario de su nacimiento. La verdad es que creo que la única representación que se hizo fue, precisamente, La fundación, en La Pensión de las Pulgas, dirigidas por Ruth Rubio. Por lo tanto, volvemos sobre el mismo texto en la versión que ha realizado Irma Correa, de quien conocimos la temporada anterior Hablando (último aliento), una historia donde también se trataba el tema del encierro y en un ámbito psicológico. La dramaturga ha intervenido los diálogos de tal manera que podemos apreciar un lenguaje más cercano todavía a nosotros; aunque la adaptación no ha llegado al punto de pulir las explicaciones tan evidentes que se escuchan en la primera parte. Y es que Buero combina en esta fábula dos tramas muy marcadas que casi llegan a funcionar como cajones estanco. Sigue leyendo