Historia de una escalera

Helena Pimenta devuelve este clásico de Buero Vallejo al Teatro Español en una propuesta de atmósfera genuina

Inmejorable. Precisa. Como debe ser. Helena Pimenta nos ha entregado una representación de Historia de una escalera, con la pátina lumínica y escenográfica que hoy se puede permitir el Teatro Español. Y no solo eso, la dirección de los actores resulta formidable. Modular los gritos, los movimientos para sean ajustados, y hasta lograr que la interpretación del niño sea profesional y sin complacencias (algo enormemente difícil). Es que no se puede poner ninguna penga a esta propuesta. Y eso que la versión de 2003 firmada por Pérez de la Fuente era ya toda una referencia. Volvemos, entonces, al Buero primerizo; aunque el autor ha tenido distintos reconocimientos en los últimos años con El sueño de la razón o El concierto de san Ovidio (si nos fijamos en los proyectos más completos). Sigue leyendo

París 1940

Josep Maria Flotats vuelve a encarnar en el Teatro Español a Louis Jouvet a través de unas clases de interpretación

Paris 1940 - Foto de Coral Ortiz
Foto de Coral Ortiz

El metateatro del que tanto se abusa en los últimos tiempos no es del tipo que se exprime en esta obra. Aquí hablamos del teatro dentro del teatro. La materia es la propia enseñanza del teatro y de su práctica realizada desde la ficción por unos intérpretes que hacen de actores. Si nos fijamos en propuestas de las últimas temporadas, podemos encontrar una comedia poco fructífera como Carsi y, sobre todo, una obra muy peculiar que nos debe servir como contraparte de este París 1940 (recordemos la versión que ofreció Toni Servillo con su Elvira), me refiero a Premios y castigos, de Ciro Zorzoli. Esta nos propone un auténtico entrenamiento gimnástico, lleno de repeticiones de gestos, de voces, hasta la automatización. Todo muy risible. Con otro ambiente muy distinto, el Louis Jouvet que interpreta Josep Maria Flotats, con elocuencia, aunque con ciertas dudas en sus movimientos de subidas y bajadas al escenario, busca el «sentimiento» como único fin auténtico para el actor, su certera fuerza vital para desarrollar un rol. Sigue leyendo