El texto de Ignacio Amestoy queda convertido en un ejercicio de sobreactuación bajo la batuta de Magüi Mira
Cuesta comprender por qué la experimentada directora Magüi Mira, quien ha demostrado grandes trabajos en esta tesitura profesional a lo largo del último decenio en distintos géneros (véanse, por ejemplo, Los mojigatos o Consentimiento o Festen), ha implementado este tono al texto de Ignacio Amestoy. Por momentos, me vi inmerso en un capítulo trascendental (uno de tantos) de Dallas o de Falcon Crest. Sí, el aire de engolamiento, de sentenciosidad, a veces, realmente decimonónico, con tanto «usted» por aquí y por allá, sin alcanzar la sátira o el sabor vitriólico se impone de forma artificiosa. Sigue leyendo
