Insolventes

Texto de Félix Estaire sobre las vidas truncadas de tres sevillanos afincados en un barrio barcelonés

Que unos charnegos de un barrio obrero de Barcelona, que bien pudiera ser Hospitalet o Cornellá, no se vean impelidos a discutir sobre procés o que este planee sobre sus cabezas, envejece un texto que se sitúa en 2002 —indican que se está viviendo el auge de Operación Triunfo 1 (inolvidable aquel himno televisivo: «A tu lado»), aunque ellos son más de Estopa o La Cabra Mecánica. Da la impresión de que nos retrotrae a una época mucho más lejana. Es un claro ejemplo de cómo han cambiado de forma fulgurante algunas actitudes y maneras en nuestra sociedad, tan solo fijarse en que no tienen un móvil en las manos ya es suficiente. Nos encontramos en una librería de viejo regentada por León, este deambula con la muleta en la mano; pues ha quedado cojo tras un accidente en la obra donde trabajaba. Javier Zarapico interpreta a este tacaño y zorruno pobretón con cadencia propia de los astutos que pretenden cubrir sus miserias y sus cuitas. A su servicio está Jano, un muchacho con pocas luces, que cumple afanosamente con todos los cometidos que le ordena su amo. Sigue leyendo

Rapsodia para un hombre alto

Los tres tiros libres de un baloncestista ofrecen siete posibles desenlaces de una historia con trasfondo político

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Uno de los elementos más interesantes dentro del arte moderno es el de la incertidumbre. A Félix Estaire le motiva tanto el concepto que mientras a pocos kilómetros de distancia alguien del público decide cuál de las parejas (estas se conforman de manera distinta cada día) es la ganadora en la versión de Danzad malditos, aquí en el María Guerrero un joven baloncestista se enfrenta a tres tiros libres decisivos para el desenlace de un partido trascendentalmente personal. ¿Cuántas canastas encestará en cada función? Siete finales son posibles y, aunque, apenas ningún espectador vaya a contemplarlos, el solo hecho de que asistamos a un momento crucial en sentido estricto, bien vale la tensión que se genera; y esto es un punto a su favor.

En el primer acto se plantean todas las cuestiones acerca de las decisiones vitales, de la necesidad de tomar partido, pero todo ello de una forma conceptual y epistemológica, sin centrarse en nada concreto. Es luego, según avanza la obra, cuando se introducen contextos históricos más determinados que nos remiten a la extinta Yugoslavia, a la guerra, a la vida de jugadores como Vlade Divac y su amistad rota con Petrovic. Serbia contra Croacia. Mientras, se lanza el primer tiro (en mi caso, encestó), y la presencia del padre da pie al cuestionamiento lógico del absurdo de las fronteras, de las banderas, de la manipulación política. En una de las reflexiones el público aceptará que la referencia a Cataluña es una evidencia absoluta. Poco más se puede afirmar de la trama, puesto que únicamente la muñeca del protagonista determinará su devenir. Sigue leyendo

Danzad malditos

Sugerente versión de la célebre película, aunque sin el ritmo adecuado

Foto de Pablo Rodrigo
Foto de Dominik Valvo

Viene esta versión escrita por Félix Estaire pegada a la célebre película de Pollack y las comparaciones serán irremediables. Ya nos enseñó Steinbeck en Las uvas de la ira que la deshumanización, durante aquella época verdaderamente depresiva y llena de carencias tras la hecatombe del 29 en EE.UU, fue brutal. El lumpen da vueltas en el circo de baile a la espera de que comience el certamen; mientras, el maestro de ceremonias, encarnado por Rulo Pardo, como un mefistófeles garboso y augusto, dispone las reglas, avanza los atajos y los posibles juegos de eliminación; todo tan azaroso que clamar justicia se torna absoluta imbecilidad. Danzar hasta la descomposición, con el fin de ganar la recaudación procedente de un público (en este caso nosotros) que aguza su vertiente macabra. Un divertimento burgués, una ofensa insolente, unos Juegos del hambre visionarios, unos pobres gladiadores rodeados de risotadas con dentaduras postizas. Penoso. Sigue leyendo