Zaida Alonso elabora esta performance acerca de este método tan polémico en los hospitales siquiátricos españoles
Foto de Corina López de Sousa
Loable siempre es dar voz a todos aquellos que carecen de ella. Lo que ocurre es que el teatro-denuncia (que es tan distinto del «teatro que denuncia») cae con demasiada frecuencia en la escena contemporánea en el sesgo ideológico (de la misma vertiente en general). El gran problema es que el espectador inteligente (o no) se queda atenazado, paralizado y sin posibilidad de diálogo con la obra. Sigue leyendo →
El chileno Guillermo Calderón recupera su obra sobre la memoria de la dictadura en un montaje de gran concentración dialéctica
Foto de Pola González
Viene muy a cuento recuperar esta propuesta estrenada allá por 2011 ahora que se cumplen 50 años del golpe de estado en Chile. Es uno de los más terribles acontecimientos ocurridos en América que mejor se mantiene en la memoria, al menos en España (a pesar de que compita en efeméride con el otro 11S). Mucho ha hecho el cine, sin ir más lejos, no hace mucho se ha estrenado 1976, de Manuela Martelli, que tiene a la dictadura de fondo; o Machuca (2004), recuerdo. Pero también el teatro, pues Shock 1 recreaba documentalmente ese atentado ─recientemente se ha podido ver allá en Santiago. Esto es importante─. Sigue leyendo →
Magda Puyo se pone al frente de esta adaptación del texto de Elfriede Jelinek, para divagar sobre distintos temas en un espectáculo insípido
Por qué no reconocer que uno, a veces, cuando tiene que ponerse a escribir sobre un espectáculo es superado por la estupefacción de no saber a qué atenerse. Un texto que firma la Nobel Elfriede Jelinek, que tenemos presente por la escabrosa La pianista, que llevó al cine Michael Haneke. Este Viaje de invierno: el día que Jelinek dejó de tocar a Schubert, que no se ha traducido al español, es un texto escrito a partir de los lieder del compositor austriaco sobre los poemas de Wilhelm Müller. Una obra extensa y premiada que aquí se nos entrega reducida. Sigue leyendo →
El género sermón le sirve a José Luis Gómez de excusa para vertebrar un montaje que traza un camino singular de la historia de España
Foto de Sergio Parra
No son pocos los políticos contemporáneos que han recurrido a la ayuda de actores para mejorar su performance en los mítines o en las alocuciones en el Congreso. Viene de lejos que las técnicas expresivas de los intérpretes se pusieran al servicio del sermón, antes con ánimo evangelizador y con similar motivo; no obstante, con otro Evangelio. Que José Luis Gómez y Javier Huerta Calvo, uno, figura polifacética de nuestro teatro y, el otro, experto máxime de la materia, hayan elegido el arte de los sermones como concepto a desarrollar en escena hoy en día puede parecer una rareza; pero, en realidad, es un hecho de gran actualidad, pues estamos rodeados de púlpitos digitales donde no se para de admonizarnos. Sigue leyendo →
Esther Carrodeguas dirige y protagoniza una sátira grotesca sobre Manuel Fraga para desembocar en una soflama galleguista
Foto de Geraldine Leloutre
¿A quién le importa ahora Manuel Fraga? A tenor de lo observado en esta comedia, más a los gallegos que al resto de los españoles. Porque este panfleto posee el mensaje expreso de que nuestros compatriotas del noroeste deberían votar a un partido que pueda negociar en Madrid sus peticiones. Ya saben: o Bloque galego o nada. Quizás no haya que tomarlo en el estricto sentido nacionalista; sino, más bien, como otro más… ¿qué hay de lo mío?, en plan regionalista. Sigue leyendo →
Cris Blanco entremezcla costumbrismo, absurdo y metateatro para llevarnos hacia una dimensión oculta en el Teatro María Guerrero
Foto de Geraldine Leloutre
¿Si una obra la monta una joven compañía, con pocos recursos, en la sala más remota del off se debe entender que hacen lo que pueden con lo poco que tienen; pero que si esto mismo se hace adrede en el Centro Dramático Nacional es algo rompedor y vanguardista? A mí me parece que después de que la temporada anterior Cristina Rojas la emprendiera en esta misma Sala de la Princesa en el Teatro María Guerrero con la enésima pieza de autoficción y de metateatro (Algunos días), con sus dosis de peloteo a los responsables del corral, que venga ahora Cris Blanco con remiendos similares; ya me parece de una pobreza dramatúrgica insostenible. Sigue leyendo →
La adaptación de la novela de Almudena Grandes retrata España con gran subjetividad desde el interior de un siquiátrico. Blanca Portillo vuelve a brillar interpretando a la célebre asesina Aurora Rodríguez Carballeira
Foto de Geraldine Leloutre
Sigue funcionando excelentemente el tándem Ricart-Portaceli con las adaptaciones de novelas (véase La casa de los espíritus). En este caso, han superado con creces la obra de Almudena Grandes, pues sobre las tablas quedan difuminadas las cargantes explicaciones y reiteraciones, más propias de bestsellers, que emplea la autora. Tampoco se favorece en demasía que el espectador caiga en esa absurdez de aprender historia con la literatura.
Se cuenta cómo el hijo de un importante psiquiatra ajusticiado al finalizar la guerra regresa a España después de formarse en Suiza, y especializarse en un nuevo medicamento que devuelve parte del sentido a los enfermos mentales. Es el enfrentamiento, como ocurría en las «novelas de tesis» de Galdós, entre la visión humanística (Carlos Castilla del Pino fue aquí la inspiración) del hombre moderno y esa amalgama rancia del conservadurismo encerrado en sus oscuras creencias. Sigue leyendo →
La Agrupación Señor Serrano se acoge al Chat GPT para pergeñar una perfomance desde cero en el Centro CondeDuque
Foto de Leafhopper
Partamos de una aseveración: nos hemos vuelto locos demasiado pronto con el Chat GPT (y otras IA). No dejamos de ser probadores (como así hacemos con Windows mismamente); para que la maquinita aumente las posibilidades. Muy lejos de algo que se pueda denominar inteligencia humana. Muy lejos de que integre existencialmente la pérdida física (presbicia, mutilación de extremidades, etc.), psicológica (demencia)… El aparato «vive» sin riesgo en su infinitud. Además, no incluye las auténticas derivas de la imaginación como el absurdo o el surrealismo. Sigue leyendo →
En el Matadero se pretende un simulacro de M, el vampiro de Düsseldorf que únicamente destaca por su expresionismo
Foto de Esmeralda Martín
De esta función, lo que menos comprendo es la ‘y’ del título. En qué medida tanto Alberto San Juan, como autor, y Andrés Lima, como director, creen que en escena se unen el asesinato y la adolescencia. Principalmente, si esta última se representa con la mera emisión de unos vídeos donde salen chavales con distintas preocupaciones y ansiedades (no osaré determinar sus posibles traumas). Nada mucho más nuevo, quizás el foco, la exacerbación, aquello de la sociedad del cansancio. Son fragmentos aquí y allá sin demasiada profundización. Generalidades sin contexto. Todavía si, como se hizo con Prostitución, se hubiera emprendido algo similar llamado Adolescencia; tendría algo a lo que agarrarnos. Sigue leyendo →