Arlecchino, servitore di due padroni

El Teatro de la Comedia acoge esta afamada e histórica función sobre el texto de Goldoni, producida por el Piccolo

Foto de Masiar Pasquali

Apenas hace un mes pudimos comprobar que el vigor de Goldoni seguía vivo en las tablas gracias a la versión de La hostería de la posta. El espíritu del dramaturgo veneciano ha pululado con su Arlecchino, servitore di due padroni, gracias a que Giorgio Strehler lo puso en funcionamiento en 1947. Por lo tanto, qué se puede argumentar sobre el espectáculo más longevo de nuestros días. No queda más que seguir confirmando en qué forma se mantiene respecto del nuevo público contemporáneo. Y a tenor de lo observado, hay que ser tajante sobre las virtudes de un montaje que se sustenta en la agilidad, la energía y el desparpajo de sus intérpretes. Esto no quiere decir, como suele ocurrir, cuando se califica un hecho teatral de esta manera, que sea complaciente y que renuncie a la entereza y a la crítica del propio Goldoni. Hablamos de una función que dura tres horas y que, aunque se hace amena, impone la cadencia necesaria para que el embrollo alcance la categoría de sarcástico; para desatarlo con la parsimonia que requiere el desenmascarar a estos farsantes. Sigue leyendo

Beatrice

José Gómez-Friha regresa a La hostería de la posta de Goldoni con una mirada feminista que actualiza este texto del neoclasicismo

Regresar a los inicios es una inmejorable manera de reforzar los planteamientos estéticos que pusieron en marcha a Venezia Teatro y, tal y como han ido las cosas, además; sirve para enlazar lo último con lo primero. Puesto que, si hace unos meses en la versión de Casa de muñecas, el portazo de Ibsen hacía mutis; ahora lo tenemos de vuelta, trasplantado al siglo XVIII de Goldoni; y le viene estupendamente. Porque hay que reconocer que a nuestros ojos el didactismo de los ilustrados se nos queda corto. Como sabemos, las reglas del teatro neoclásico también se nos quedan algo escuetas; así el acontecimiento será tan concreto como la lección que se nos quiera impartir. Y, por lo tanto, para ganar nuestro interés, la mano del dramaturgista deberá poseer la habilidad de propiciar un brío y una astucia escénica adecuada. Y este es el gran mérito de José Gómez-Friha, quien ha dotado a su Beatrice (basada en La hostería de la posta) de la ironía precisa y de las intenciones políticas que doten a su protagonista del hálito libertario que ya tuvieron algunas de esas damas por aquellas épocas. Sigue leyendo

Los desvaríos del veraneo

Venezia Teatro presentan la primera parte de la trilogía escrita por Goldoni para criticar a la sociedad de su época

Los desvaríos del veraneo - FotoNo queda tan lejos aquel maravilloso espectáculo que nos ofreció Toni Servillo en el Festival de Otoño de 2009 sobre la Trilogia della villeggiatura condesada en tres horas. Ahora la compañía Venezia Teatro comienza su proyecto de montaje sobre las tres piezas que componen esta «Trilogía del veraneo» que Carlo Goldoni escribió allá por 1761. Deudor de la «comedia del arte», cuando esta vivía su estertor, se propone una transformación del teatro italiano; lógicamente impregnado por el estilo neoclásico de la época con esas intenciones didácticas que subyacen a la delectación. En esta primera comedia titulada Le smanie della villeggiatura, es decir, Los afanes del veraneo o Los desvaríos del veraneo, según la adaptación de José Gómez-Friha, que moderniza la pieza con anacronismos y léxico actual como forma de acercamiento. Además, se ocupa de la dirección, con una meritoria labor.  Sigue leyendo