Hoy puede ser mi gran noche

Noemi Rodríguez protagoniza junto a su hermana un espectáculo autoparódico y musical sobre los caminos del éxito y del fracaso

Hoy puede ser mi gran noche - Foto Danilo Moroni & JC Toledo
Foto de Danilo Moroni y JC Toledo

Desde que Teatro en Vilo irrumpió por la puerta off en el panorama teatral con su Interrupted, merece la pena indagar en sus acciones; principalmente porque su tipo de humor oxigena con inteligencia un espacio, el de la comedia, que requiere tanta pericia. Así que después de Generación Why y de Man Up, llegamos a este nuevo espectáculo que, entre las consabidas dificultades que estamos viviendo, ha ido saliendo adelante. Y digamos pronto que es un engaño, que Noemi Rodríguez es una farsante, una embaucadora y una tía que utiliza su encanto y su retranca gallega para llevarnos a su terreno. Nos reparte unas generosas dosis de aparente autoficción en una torticera treta para embaucarnos en su mundo tan real como paródico, para concitarnos a las gentes que pasaron su adolescencia a finales de los ochenta y principios de los noventa; cuando llegaron las cadenas privadas de televisión y las estilistas eran amateurs. No ayuda que se nos dé la bienvenida con un karaoke de Sergio Dalma y su «Bailar pegados»; cuando aún estamos fríos. Así de sopetón, es querer que se comience muy arriba. Las hermanas Rodríguez (¿son de verdad hermanas?) han venido a retratar una época por la vía galega y desde una experiencia personal que tiene bastante de general, si asumimos que representan a la clase media tirando a baja, que todavía no había terminado de modernizarse. El cutrerío que recorría España en aquellos años es incuestionable. Hoy puede ser mi gran noche es un homenaje al padre, a sus exigencias sobre su hija mayor, sobre los sueños incumplidos proyectados sobre ella; pero, sobre todo, y este es el trasfondo auténticamente interesante de este montaje, trata del fracaso. Sigue leyendo