Una humilde propuesta

Mariano Llorente se encarna en un satírico promotor dispuesto a solucionar la pobreza de nuestro país

Foto de David Ruiz

Viene muy a cuento lo que se critica en esta obra satírica de Jonathan Swift. Apenas un panfleto de unas cuantas páginas donde vuelve a desbordar los planos de la crítica con esa inteligencia tan soberana. Desde luego, no es en su forma la misma ironía con la que procedía Sócrates para obtener la sabiduría; pero este recurso retórico conserva ese efecto revelador que produce tanta estupefacción. Proceder así en esta proclama, proponiendo técnicamente, con toda clase de detalles matemáticos y estadísticos, sobre un proyecto serio para «zamparse» a los hijos de los pobres cuando cumplan un año y alcancen un estimable peso (entre diez y doce kilos), es una provocación que no dejará a nadie indiferente. El truco discursivo es idóneo para exigir, precisamente, todo lo contrario; a saber, una responsabilidad política y social sobre esa parte depauperada de la sociedad. Y si señalo que el contenido del texto es muy pertinente para la observancia de nuestra querida España, es porque la pobreza infantil anquilosada ofrece datos tan descomunales como desalentadores ―aunque se encubran en nuestro mundo estetizado de virtualidades virtuosas. Según el INE, la pobreza infantil afecta a uno de cada tres niños. Estamos en 2019 y parece que eso no es una urgencia. En las democracias liberales, la capacidad de los pobres (por sus circunstancias no solo socioeconómicas, sino socioeducativas) para protestar, para manifestarse y para presionar políticamente, son muy bajas (evidentemente no se pueden poner en huelga, por ejemplo). Sigue leyendo →

Medida por medida

Una propuesta shakesperiana sobre la hipocresía y la lujuria que pretende combinar lo dramático con lo cómico

Foto de Miguel Sarti

Salir bien parado de esta tragicomedia, de este drama azuzado por un soez polvo bufonesco, es imposible; puesto que la ambigüedad en el planteamiento y en el tono nos deja estupefactos. Las cuestiones son tan serias que tomarla por comedia únicamente porque termina con varias bodas; sería demasiado torticero. Además de que se resuelve con una intemperancia que solamente a Shakespeare es a quien habría que pedirle cuentas. Sigue leyendo →

La Venus de las pieles

La adaptación de La Venus de las pieles llevada a cabo por David Serrano se excede en el tono alocado

Foto de Luis Alda
Foto de Luis Alda

Cuando juegas al teatro dentro del teatro, debes procurar que la ficción que quieres llevar a cabo dialogue coherentemente con la obra que finges desarrollar, si no, es muy posible que el espectador no termine por sintetizar ambos discursos. Bien, pues, el director, David Serrano, ha optado por infundir un tono barriobajero y excesivamente grosero, como si esa cómoda distancia posmoderna de la ironía no se tomara en serio el binomio placer-dolor. Desde el inicio, lo que deberían ser los primeros pasos hacia un cierto aire de solemnidad, hacia un viaje a la oscuridad de 1870, cuando Sacher-Masoch publicó su libro La Venus de las pieles (una novela algo anticuada para la época, un tanto artificial y que daría origen al término masoquismo), la protagonista, Vanda, aparece súbitamente, hablando a la velocidad del rayo como una groupie desnortada delante de un famoso y lanzando improperios sin parar como si fuera una choni recién salida del garaje de una discoteca light. La cantidad de ordinarieces se convierte en una losa incapaz de levantar en una hora y media; por mucho que, a continuación, cuando Vanda, se dispone a realizar la prueba para el papel principal, su voz suene aterciopelada y profunda. De esta forma, Clara Lago se enfunda estos dos roles y sale bastante bien parada (sigue las instrucciones que el director le ha dado), si nos fijamos en su seguridad con el texto y en su expresión corporal, demuestra que es una buena actriz. Su compañero, Diego Martín, aunque le vendría mejor una compostura más canalla y menos pija, es un actor sobresaliente que sabe mantener la seriedad de la representación desde el primer momento, llevándonos someramente hasta su claudicación. Sigue leyendo →

El triángulo azul

El triángulo azul se debate entre la carnavalada y el horror en un campo de concentración nazi

el-triangulo-azul-

¿Por qué un pueblo como el alemán, con sus hitos filosóficos, sus músicos, sus escritores puede llevar a producir tal monstruosidad? Se lo pregunta Paul Ricken, encargado de fotografiar cada una de las atrocidades que ocurran en Mauthausen, mientras nos conduce durante toda la historia de los españoles llegados allí para luchar por la supervivencia. Este fotógrafo es interpretado por Paco Obregón con una tristeza que va in crescendo hasta configurar un personaje-huella de aquel infierno. Sigue leyendo →