La adaptación de la novela de Blasco Ibañez dirigida por Magüi Mira se reconfigura a través del expresionismo

Parece, desde luego, una fenomenal idea trasladar esta breve novela de Blasco Ibáñez a las tablas, cuando su versión televisiva había contado con buenas críticas y cierta repercusión. Juzgo que es un gran acierto de Magüi Mira haber optado por el expresionismo y el simbolismo en lugar de haberse ajustado al esperable naturalismo, corriente en la que triunfó su autor. En este sentido, la propuesta contiene muchas similitudes estéticas con el trabajo realizado durante tantos años por la compañía Atalaya; aunque aquí se procede con elementos que potencian más el color y la luz. Dos grandes estructuras móviles con espejos que han situado Curt Allen Wilmer y Leticia Gañán nos permiten observar el reflejo del tapiz, sobre todo cuando se llene de una arena rojiza que remarca el calor abrasador, la furia del desenlace aciago y todos esos campos que los labradores se afanaban en rentabilizar; además, por supuesto, de esbozar una barraca. La iluminación de José Manuel Guerra refuerza los símbolos que se manifiestan en algunos matices para no caer en el profundo tenebrismo. Sigue leyendo
La batalla cultural esta que tanto nos atenaza por doquier tiene un inesperado episodio en la escena madrileña. En mismas fechas, las dos contendientes (dos mujeres que se llevan veinte años, quizás ahí esté la clave de todo) se baten en duelo. Paradójicamente, así es eso de la polarización, apenas unos cuantos espectadores se harán cargo de esta lid. Ocupémonos aquí de El favor, visiten ustedes, si les pica la curiosidad,
Esta obra es lo que parece. Si ustedes tienen el prejuicio afinado, después de asistir a este montaje lo convertirán en aseveración. La sempiterna comedia francesa con idiota por el medio (y con cena quemada incluida), con humor de ironía tontorrona, o sea, la manifestación ridícula y ridiculizante de la clase alta de nuestro exquisito país vecino. Nadie perderá las formas, las cuales, ante todo, son lo fundamental. Por eso funcionan tan bien los Chiens de Navarre con sus espectáculos satíricos. Algo necesitan satirizar. 
