El lunar de Lady Chatterley

Roberto Santiago recupera a la famosa protagonista para someterla a un juicio repleto de sarcasmo

La heroína creada por D. H. Lawrence ha dado —desde que fue escrita— para todo tipo de interpretaciones y mitificaciones, hasta situarla como un epítome de la liberación femenina. Basta leer la novela en la actualidad para comprender que muchas veces se olvida el contexto en el que se recrea la historia. Lo comentábamos hace poco con los juicios a Oscar Wilde en Gross Indecency: es la escapatoria al puritanismo victoriano. En este caso, nos situamos a principios de los años treinta del siglo pasado, en un ambiente burgués donde la alargada sombra de ese periodo basado en un conservadurismo insensato, aún perdura. Lo que se nos presenta delante debemos aceptarlo (o no) como una impostura; pues resulta más creíble como invención casi genuina que como desarrollo de un personaje ya existente de la literatura. Cualquiera que haya leído la novela —casi es imprescindible si se pretende profundizar y entender lo que vemos— comprueba que sí que es verdad que Connie y su hermana han tenido una educación más liberal, si se quiere. Rodeadas de libros. Hasta el punto de que nuestra protagonista hace sus pinitos como escritora junto a su marido, Clifford, un militar que ha vuelto de la guerra con paraplejia y con la inevitable postración en una silla de ruedas (con motor). Sigue leyendo

Constelaciones

La Sala Kubik Fabrik acoge la obra Constelaciones, donde la física cuántica y la apicultura juegan en la incertidumbre

constelacionesCada mínima postura en la vida, cada enunciado, cada decisión, cada encuentro fortuito con otro individuo que, a su vez, multiplica las posibilidades, concierta un cuestionamiento de la libertad individual y una especie de tabla de salvación ilusoria escondida en los postulados de la física cuántica. No sabemos si Nick Payne habrá visto La vida en un hilo (1945) de Edgar Neville, aunque su propuesta es más radical y no le sirve con fantasear con aquello de… «qué hubiera pasado si…»; no, el dramaturgo británico, premiado por esta obra, Constelaciones, quiere ir más allá y su lenguaje se apoya en la recursividad, en girar sobre sí mismo con pequeñas variaciones, en lanzarse hacia el futuro y en transgredir los hechos del pasado, provocando un big bang de historias entre cruzadas y posibles, quizás inverosímiles o quizás deseables. Sigue leyendo

El viaje a ninguna parte

Primero novela, luego película y ahora una versión teatral para El viaje a ninguna parte de Fernando Fernán Gómez

el-viaje_01Campo de La Mancha: árido, pobre y deshidratante. Los cómicos marchan con paso lento, cargando sus bártulos y su desesperanza de pueblo en pueblo. El cine y el fútbol compiten desigualmente con un repertorio efectista, popular y que, a pesar del empeño de sus entregados actores, no es más que un modo de supervivencia totalmente alejado de los focos que iluminan a las estrellas en la capital. El viaje a ninguna parte marca el ocaso de una profesión, entendida desde la artesanía, la paciencia y el pundonor, aunque la recompensa no sea monetaria y, a veces, ni siquiera espiritual. Sigue leyendo