Sergio Blanco explora en el Teatro María Guerrero la muerte de su madre en una de sus autoficciones más logradas

Todo el aparataje de Sergio Blanco es consabido y redundante. No es algo que solamente se le pueda achacar a él, puesto que las postdramaticidades abundan por doquier en el ansia por ser moderno. Si bien es cierto que, en esta ocasión, el fondo del asunto queda perfilado con gran elegancia. Una aproximación sutil y hermosa, sin emotivismo; pero con el dolor de víctimas, de verdugos y, en definitiva, de gente que nos traslada la pena y el sufrimiento con una mirada tan serena como elocuente. Sigue leyendo


Viene Pablo Rosal demostrando un talento extraordinario en el pergeño de sus textos y en la capacidad para trasladarlos a escena sin grandes alaracas, ni posdramaticidades excesivas. Tiene mucho de literario, de narrativo, de peculiaridad irónica y de crítica sutil a varias cuestiones de la realidad. Además, va trabajando con distintos géneros, como el negro en 

No hará más de unos meses, Lola Blasco, con 
