El vergonzoso en palacio

La comedia de Tirso de Molina que dirige Natalia Menéndez se envuelve en un espectáculo visualmente muy atractivo, aunque carente de ritmo

El vergonzoso en palacio escena - Foto de Sergio ParraUna de las comedias palatinas más famosas del dramaturgo madrileño es esta que se representa contra viento y marea en el Teatro de la Comedia. Asistimos a un montaje grandioso en medios; tan llamativo en su manifestación escenográfica, como renqueante en el ritmo que ha dispuesto Natalia Menéndez. Quizás el culpable de este freno sea el arbolazo que Alfonso Barajas ha plantado en el medio de las tablas, para ofrecer una ambientación selvática, y propiciar cada uno de los equívocos y escondrijos que se van a suceder. Ciertamente, la propuesta del escenógrafo sería fenomenal si nos quedáramos únicamente con nuestras sensaciones visuales; pues el susodicho árbol se abre pesadamente por la mitad y es desplazado hacia los laterales con cierta molestia. Ese trajín se ha querido edulcorar sacando al elenco vestido de cotorras argentinas a despistarnos con bailecitos; pero ni por esas. Eso sí, son de valorar las enormes puertas con espejo que estilizan muy bien el juego de apariciones y de apariencias. Sigue leyendo →

Fedra

El Teatro de La Latina acoge la propuesta Paco Bezerra, quien revisita el clásico para dotarlo de mayor humanidad

Foto de Jero Morales

Resulta satisfactoria, en términos generales, esta aproximación al mito de esa mujer enamorada hasta las entrañas. La nieta del Sol fulge en su angustia hasta llegar a la enfermedad y Lolita Flores no puede ni sujetarse la melena en los padecimientos de su enfermedad. Su expresión con las manos, la hondura que manifiesta en las frases más sinceras, el amor que expele junto al cuerpo de su amado hijastro, Hipólito. El hijo de Teseo y de la amazona Antíope (también llamada, en ocasiones, Hipólita) es un Críspulo Cabezas que parece más interesado en la sensualidad bucólica que le ofrece la naturaleza que en aceptar las insinuaciones de su madrastra. Paco Bezerra, inspirado por Eurípides y por Séneca, reinventa esta conocida historia para convertirla en un relato más cercano a la novela de aventuras, despojado de los dioses clásicos que infunden su poder; está como extraída de Las mil y una noches o, si queremos, aproximarnos más a nuestro presente, podemos imaginarnos una película de piratas o de buscadores de tesoros donde encontramos reinos casi idílicos que se deben arrasar. Sigue leyendo →

La cantante calva

El teatro del absurdo que Ionesco puso en marcha con esta obra sigue divirtiendo, pero ya no irrita

Foto de Javier Naval

Ya no es para tanto. El público ríe y aunque no se comprenda del todo, no se siente estafado, quizás un poco aburrido en algunos momentos; y si al final no sale ninguna cantante calva, tampoco es para escandalizarse en un mundo como el nuestro. Por qué no tomarse esta primera creación de Eugène Ionesco (1909-1994) como un ensayo de nuevos procedimientos, de una puesta en marcha de mecanismos propios del lenguaje en su deriva ilógica. Puesto que la estructura de la obra es simplona y repetitiva, no ya porque la repetición sea una técnica que explota profusamente, sino porque, como se verá en obras como Rinoceronte (1959), el teatro del absurdo iba a depararnos un despliegue mucho mayor de recursos literarios como la animalización o el simbolismo, y de constructos filosóficos como el nihilismo, el existencialismo o la crítica satírica de la sociedad. Me parece un exceso encontrar en La cantante calva referencias a las paradojas de nuestro presente donde las redes de comunicación abarcan el orbe y, sin embargo, se alimentan de la función fática del lenguaje y de una considerable incapacidad para despejar el ruido de nuestros enunciados. Sigue leyendo →

Pingüinas

Fernando Arrabal presenta un texto surrealista donde unas moteras se transmutan en mujeres cervantinas

pinguinas_escena_13Lo que han presentado Fernando Arrabal y Juan Carlos Pérez de la Fuente en el Matadero es un salto mortal del espacio-tiempo, donde mujeres de hoy, liberadas, moteras, «easy riders» embebidas por el dios Pan y por el espíritu de Cervantes, se lanzan a la carretera en busca de un fin. Lo que se celebra en la sala recientemente bautizada con el nombre del dramaturgo melillense es una eucaristía pánica. Diez mujeres montadas en sus motos como faunos furibundos se encuentran en la ensoñación, unidas espiritualmente las diez cervantas solteras (menos la esposa), persiguiendo la vía mística. Al comienzo, cuando empiezan a provocar las palmas en el público, mientras ellas bailan al ritmo del Happy de Pharrell Williams, uno piensa en marcharse ante tamaña horterada. Esta molesta captatio benevolentiae definitivamente sobra y le hace un flaco favor al resto de la obra. Luego, todo cambia. Sigue leyendo →