Apocalypse Uploaded

Un viaje transhumano hacia la vida que vendrá más allá de la destrucción final en La Tierra

Apocalypse Uploaded_ LAminimAL06Uno de los mayores problemas que ha tenido siempre la literatura y el cine futurista o de ciencia-ficción es que parece que no han podido evitar explicarnos desde el principio hasta el final lo que ha ocurrido para llegar a esa situación tan ajena a nuestra realidad; es como si no se pudieran deshacer del punto originario de lo humano, de nuestro presente o de nuestras coordenadas de representación. En excepciones como Stalker o Solaris, el misterio nos invita a quedarnos en la historia, más allá del costumbrismo con nuevo decorado de esos productos de supuesta innovación tecnológica. Con Apocalypse Uploaded pasa tres cuartos de lo mismo, y es una lástima, porque el tema acaba de llegar a las redes del teatro y será interesante comprobar cómo lo desarrollan los dramaturgos. Al adentrarnos en la Sala Fernando Arrabal del Matadero, todos juntitos, nos encontramos a los actores atrapados en pequeñas celdas de alambre. Nos revelan su biografía según nos acercamos a ellos, como si fueran esos hologramas que nos reclaman atención en algunos museos de ciencia. Ciertamente, el planteamiento promete; consiguen que nos sintamos envueltos en un espacio a lo Mad Max, postapocalíptico, y que deseemos saber qué les ha sobrevenido. Pero pronto nuestras esperanzas se desvanecen. A modo de discurso tipo Los juegos del hambre o Divergente somos ilustrados sobre las circunstancias que concurren: el transhumanismo. Dados los avances tecnológicos que en los últimos tiempos han permitido todo tipo de prótesis, implantes e, incluso, comunicaciones cerebro-ordenador se ha comenzado a teorizar mucho más en serio sobre el concepto de transhumanismo lo que, simplificando, sería una fase transicional de fusión máquina-humano con el objetivo de alcanzar la condición de posthumanos. Hace unos meses se publicaba en castellano el último ensayo de Rosi Braidotti, Lo Posthumano, en el que abordaba la amplitud filosófica de este asunto. De donde parten los componentes de LaminimAL Teatre sería ya el ser posthumano, aquel puramente virtual, descorporeizado, el reconstruido digitalmente para vivir en lo imaginario y fuera de lo físico tal y como ahora lo conocemos. Ellos viven en el servidor final. Con esto no quiero destripar la función, es que ellos la destripan solitos. A partir de aquí, por desgracia, la obra transcurre insustancialmente, en una especie de relleno que materialice con mucha teoría (teoría por un tubo y micrófono en mano con preguntas éticas y políticas a borbotones) el hecho de que ahora vivan en una fase posterior a los apocalipsis que cada uno ha sufrido (aquí el truco, como ocurre con Matrix, es que se le puede inocular a cada uno la historia que consideremos. Como en Desafío total). Desde luego en la duda, el texto gana mucho, aunque no se explota todo lo que debiera. La cuestión es: ¿tienen estos personajes entidad suficiente como tales para que nos conmovamos? Pues la verdad es que muy poco, ya que igual que se demoran en representar a una familia preparándose para la llegada de cualquier catástrofe ─relato que se alarga en exceso e infantiliza la sesión─; nos describen una relación sexual a través de internet con el consiguiente resultado de un muchacho de papel surgido de una impresora 3D. ¿Por qué no lo representan sin contarnos cada detalle? ¿Por qué no lo viven como si fuera algo, en cierta medida, cotidiano? ¿No es un poco viejo este ejemplo para lo futuristas que quieren ser? Después, inspirados por David Bowie, es de suponer que sería una especie de transhumano tutelar, vamos de acá para allá, con unos chupitos, un poco de percusión, algo de proclama demagoga sobre las tropelías de la historia (aquí siempre hay un nosotros que se echa todas las culpas), un cuento que se cruza sobre una novela rusa y, sobre todo, el ruido que genera su propia memoria de lo sucedido y que debería ser el sustento de todo el espectáculo. En fin, uno quiere agarrarse a algo, pero se queda en ciernes. Únicamente algunos momentos, algunos gestos, su baile, las ganas por hacernos partícipes…

Ellos, la compañía, los ocho actores que se tienen que encarnar en esos retazos, ofrecen buenas pinceladas cada uno de ellos. Así, Toni Figuera vive su coitus interruptus con aporte cómico junto a su compañera Esperança Crespí, quien se maneja con ternura cuando hace de niña. O Eloi Benet, uno de los que se lleva más protagonismo y de los que intenta dotarle de una mayor carga de seriedad y dramatismo a sus intervenciones. Luego, Anna Berenguer quiere normalizar la situación como madre, mientras Carles Cruces, aparte de su guitarreo, se entrega con bondad y extrañeza. Joan Martínez, es ese nuevo ser de la era tecnológica que se desvive por comprender este mundo que le ha tocado. Por otra parte, Xantal Gabarró nos impele a reflexionar sobre los genocidios de la historia y, finalmente, Carla Rovira pulula entre nosotros hasta que se lanza a interpretar a esa lectora que, en inglés, va lanzando fragmentos de la novela rusa. Y volver a Bowie, eso sí. Por separado, su entrega es notable, aunque falte cohesión entre las piezas.

Cuentan con elementos escenográficos como esas verjas o la disposición central del escenario o su propio vestuario, pintado con los colores alusivos a esas abejas, que ellos mismos pudieran ser (recordemos que el subtítulo de la obra es «La transhumanización de las abejas»), de las que se nos habla también (frecuentes referencias a las colmenas, a las propiedades de los enjambres), más el sonido que va desde la música de Ziggy Stardust hasta esos ruidos metálicos que nos remiten a la destrucción, pasando por el tema de percusión que interpretan, que nos dan idea de profesionalidad y de que se debe ganar en expresión y representación. El público quiere descubrir lo que ha pasado y para ello el texto no puede ser un obstáculo tan obvio.

Apocalypse Uploaded

Dramaturgia: Albert Pijuan

Dirección: Daniela de Vecchi

Reparto: Eloi Benet, Anna Berenguer, Esperança Crespí, Carles Cruces, Toni Figuera, Xantal Gabarró, Joan Martínez y Carla Rovira

Producción: LaminimAL Teatre

Coproducción: Fira Tàrrega 2016 y Heinekein

Con el apoyo de Generalitat de Catalunya y Departamento de Cultura

Festival Frinje Madrid 2016

Naves del Español – Matadero (Madrid)

Calificación: ♦♦

 

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