Una obra sobre los atavismos impenitentes de la historia española sobre la escena del Teatro del Barrio

Comencemos por el principio. Desde 2002 no se tira ninguna cabra del campanario del pueblo zamorano de Manganeses de la Polvorosa (no confundir con Manganeses de la Lampreana que se sitúa a 50 km). Cuando se tiraba, el animal caía sobre una manta y después se recuperaba del susto triscando por el monte. De los años 90 para acá, esta tradición se ha convertido en el ejemplo máximo de la burricie española, y a los zamoranos, por extensión, en su paradigma. Hoy en día continúa utilizándose en ciertos dichos. Partiendo de que me parece estupendo que los quintos ya no hagan de las suyas, resultaba y resulta irrisorio que en una nación donde se le arranca la cabeza a gansos, gallos y otros animalejos, donde el toro, en casi todas sus variedades tauromáquicas, es maltratado y, en muchos casos, asesinado, se tome el «salto de la cabra» como el summum de lo cateto. Pero esta solo es la anécdota en la que se apoya Chiqui Carabante para construir un libreto que se adentra en el espíritu de los tiempos ibéricos. Los temas y recovecos en los que se profundiza señalan y significan realidades de nuestra cultura que seguramente provocan risa (y mucha) porque se contemplan en una sala de teatro donde los urbanitas nos regodeamos con la planicie mental de los rurales. Con otro público, ya veríamos lo que iba a ocurrir; porque la obra puede, entonces, llegar a ser algo muy serio. Sigue leyendo
