El alivio o la crueldad de los muertos

Rubén Ochandiano crea unos personajes inermes para criticar la superficialidad de nuestro mundo actual

El alivio - FotoRidiculizar a gente ridícula puede convertir tu obra en ridículo y a tu planteamiento en altamente insignificante. Si degradas tanto el objeto a criticar —para posicionarte moralmente por encima, hemos de suponer—; entonces has diseñado un rival o un enemigo con el que batirte que, en su rebote polémico, te deja a ti como creador subido a un minúsculo peldaño. En resumidas cuentas, la estructura fundamental que debemos tener en cuenta para asimilar y comprender esta función es la que, en su momento, dispuso Hegel con aquello de la dialéctica del amo y del esclavo. A saber, los dueños de la casa donde nos encontramos —Rafa Lladó, responsable de la escenografía, redunda con ese espacio de aire dieciochesco, repleto de espejos y terciopelos rojos, en el romanticismo y en el decadentismo que transmite la obra— han decidido dar una fiesta de cumpleaños y, a la vez, despedir a su sirvienta (por razones difusas). Según la tesis hegeliana, el efecto de superioridad de los señores frente a su criada se ha perdido con el tiempo. Además, se han despojado de sus habilidades y se han convertido en unos inútiles. Sigue leyendo

Tartufo

El clásico de Molière es modernizado hasta lograr un pastiche que disuelve sus fundamentos

Foto de J. Suárez
Foto de J. Suárez

Venezia Teatro me había dejado un buen sabor de boca con Los desvaríos del veraneo que presentaron hace unos meses, supieron darle brío al texto de Goldoni y nos hicieron pasar un buen rato. Muy diferentes sensaciones nos genera este Tartufo que, con aquello de las modernizaciones, se presenta delante de nuestros ojos como un pastiche sin rumbo al que se le han usurpado la esencia. Si como afirma el director de este montaje José Gómez-Friha: «La religión en el Tartufo es para mí anecdótico» (sic); entonces, ¿cuáles deben ser los fundamentos morales del gran protagonista (aunque la obra comience con su voz emitiendo rezos)? Esta es una cuestión elemental, puesto que la versión de Pedro Víllora ha reducido los personajes y ha hecho desaparecer, entre otros, a Cleanto, el cuñado de Orgón, con el que debería tener una serie de conversaciones propicias para concretar la impostura que se está llevan a cabo. Y es que esta función va derivando paulatinamente hacia la parodia y hasta, en ocasiones, la astracanada. Debo reconocer que comienza con fuerza y que la comicidad entra en acción enseguida. La ironía será constante y los minutos de diversión, como luego comentaré, trufan el espectáculo con verdadero ingenio y desparpajo. Inicialmente, Madame Pernelle, la madre de Orgón, bravamente encarnada por Vicente León, es capaz de lanzar acusaciones casi inquisitoriales a los habitantes de la casa, echándoles en cara la desfachatez de sus tratos sociales. Es ahí cuando se marcan los dos bandos: de rojo, los defensores de Tartufo, y de verde, sus contrarios. Sigue leyendo