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En la Sala Intemperie se representa este thriller distópico con un esperanzador sustrato musical

No queda más remedio que atreverse aun a riesgo de que el resultado no sea óptimo. Son muchas las compañías que empiezan, muchas también las salas que se reparten por Madrid y por otros lugares; pero el público es escaso. Me concentraré en la joven Alba Celma, porque es en ella donde radica el grueso de la responsabilidad. Primero como directora, después como firmante de la dramaturgia ―junto a Alexandru Stanciu― y, finalmente, como actriz protagonista. Partimos de la idea original de Alberto Valera, un argumento que recoge gran parte de los tópicos propios de las distopías más populares, llámese 1984 (de la que hace poco hemos conocido una versión), La isla, la novela (y la adaptación fílmica) de Nunca me abandones, o, sin ir más lejos, Dis7opía, que se representó en esta misma sala (aunque las derivas de esta son más futuristas). Por tomar unos ejemplos cercanos en nuestra cultura popular. Nos situamos en la capital de un país tomado por un dictador y por sus ministros comprometidos. Sigue leyendo