Noemi Rodríguez aplica su sagaz ironía para pergeñar una dramedia sobre una pareja de treintañeros en crisis

Hasta la fecha el modelo de parejas separándose se movía desde la hondura de Bergman en la madurez (Escenas de la vida conyugal) hasta cualquier diatriba adolescente sin recorrido posible como en la serie Dawson Crece en los noventa, atravesando catástrofes frecuentes con hijos de por medio, como en Historia de un matrimonio, de Noah Baumbach. Faltaba concretar cómo se destruyen las uniones de los posmodernos deconstruidos. Al final de las cosas, hemos de concluir, es la definitiva etapa de una trayectoria de trituración. No discurriremos sobre asuntos biográficas de la artista, pero digamos que ahora se presenta en solitario firmando texto y dirección. Sigue leyendo







