LIBRES!!!

Andrés Lima monta un cabaret para recrear la historia de las anarquistas españolas escrita por Esther F. Carrodeguas

Me pregunto si con esta producción del Teatro del Barrio, espacio tan dado al feminismo, a lo femenino, a la feminidad e, incluso, al hembrismo, no se ha perdido la oportunidad de tender puentes hacia la parte masculina de la sociedad, puesto que la obra trata de anarquismo. Esther F. Carrodeguas, quien continúa con su veta política y satírica como demostró en Iribarne, recalca desde el inicio que los roles de género habituales en el último cuarto del siglo XIX y principios del siglo XX no se disolvieron a pesar de que dicha corriente se introdujera fértilmente en las clases trabajadoras. Había anarcomachistas. Realmente es muy difícil plasmar en escena una filosofía tan escurridiza y más si las protagonistas no son conocidas, como es el caso de la efímera organización anarcofeminista de Mujeres Libres: Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gascón se plantan aquí como retazos tras unas máscaras. Sigue leyendo

Tartufo

El clásico de Molière es modernizado hasta lograr un pastiche que disuelve sus fundamentos

Foto de J. Suárez
Foto de J. Suárez

Venezia Teatro me había dejado un buen sabor de boca con Los desvaríos del veraneo que presentaron hace unos meses, supieron darle brío al texto de Goldoni y nos hicieron pasar un buen rato. Muy diferentes sensaciones nos genera este Tartufo que, con aquello de las modernizaciones, se presenta delante de nuestros ojos como un pastiche sin rumbo al que se le han usurpado la esencia. Si como afirma el director de este montaje José Gómez-Friha: «La religión en el Tartufo es para mí anecdótico» (sic); entonces, ¿cuáles deben ser los fundamentos morales del gran protagonista (aunque la obra comience con su voz emitiendo rezos)? Esta es una cuestión elemental, puesto que la versión de Pedro Víllora ha reducido los personajes y ha hecho desaparecer, entre otros, a Cleanto, el cuñado de Orgón, con el que debería tener una serie de conversaciones propicias para concretar la impostura que se está llevan a cabo. Y es que esta función va derivando paulatinamente hacia la parodia y hasta, en ocasiones, la astracanada. Debo reconocer que comienza con fuerza y que la comicidad entra en acción enseguida. La ironía será constante y los minutos de diversión, como luego comentaré, trufan el espectáculo con verdadero ingenio y desparpajo. Inicialmente, Madame Pernelle, la madre de Orgón, bravamente encarnada por Vicente León, es capaz de lanzar acusaciones casi inquisitoriales a los habitantes de la casa, echándoles en cara la desfachatez de sus tratos sociales. Es ahí cuando se marcan los dos bandos: de rojo, los defensores de Tartufo, y de verde, sus contrarios. Sigue leyendo