Instrucciones para caminar sobre el alambre

Un dinámico drama sobre cómo nuestro sistema laboral lleva a muchos trabajadores hasta la extenuación

Foto de Sandra Nieto
Foto de Sandra Nieto

Reconozco que acudía a ver esta segunda parte de la «Trilogía negra» con todas las reticencias posibles, porque su celebrada Nada que perder me había parecido un auténtico mitin. Lo cierto es que Instrucciones para caminar sobre el alambre recoge la temática que ideológicamente asumen sus autores y que la relaciona con su anterior obra; pero desde una perspectiva estética y una construcción textual mucho más concisa y hasta demoledora. Los cuatro dramaturgos que se han unido para continuar la tríada, adoptan una clara reticencia a adentrarse en el naturalismo puro; aunque anhelen seriamente cautivarnos en la crítica de cierta ansiedad generalizada en nuestra sociedad. La fábula se impone, si aceptamos esta como un proceder de personajes que cumplen una función más simbólica que sicológica. O, más bien, diríamos que esa es la base que subyace al argumento, la estructura que sustenta el montaje y que busca el ejemplo, la moraleja suspendida en el aire. Luego, a modo de juego irónico, se procede como si fuera un thriller, una obra de suspense sobre una desaparición; sin embargo, enseguida entendemos que la denuncia no tiene que ver con una desaparición en el sentido delictivo; sino en el sentido laboral. Por lo tanto, esa capa distanciadora, ese cuentecillo macabro, configura una nebulosa cuasionírica, estresante, ansiolítica, despersonalizante; porque la protagonista ha osado auparse al ascensor social. Sigue leyendo

El sueño de Segismunda

El protagonista de Calderón deviene heroína para alzarse con el trono que pueda salvar el mundo a través de su feminización

La compañía teatral Contando Hormigas lleva bastantes años produciendo obras en las que se cuenta con actores invidentes. Esta circunstancia tan significativa para un arte escénico, nos lleva a plantearnos desde qué punto de vista ha de ser juzgada su propuesta. Ante todo, creo, que sin condescendencia; porque se realiza desde la profesionalidad. Aunque desde la perspectiva diegética (el relato imaginario en sí), si la actriz protagonista, Mariu del Amo (una mujer ciega) se mete en el papel de Segismunda, un personaje que asumimos que ve, ¿qué hacer? Sigue leyendo