Raquel Alarcón dirige en el Teatro Valle-Inclán la adaptación sobre la novela de Josefina Aldecoa
Foto de Geraldine Leloutre
En el 2023 Paula Llorens había protagonizado y adaptado la novela de Josefina Aldecoa. Aquella fue una propuesta sin fuste. Esta que dirige Raquel Alarcón en el CDN posee una producción potente, que favorece el adentramiento en lo que quiso narrar la autora. Podría empezar reconociendo que la obra de la pedagoga no me parece que literariamente esté certeramente elaborada. Es demasiado sintética en sus tres partes fundamentales, pasa de refilón sobre ciertas coyunturas históricas, los personajes secundarios apenas están esbozados y hasta de la protagonista se podría afirmar que le falta hondura, que queda opacada por su papel de narradora. Sigue leyendo →
El texto amargo y complejo de Benet i Jornet salta al escenario del Matadero con la dirección de Pilar Valenciano
Foto de Vanessa Rabade
Podríamos partir de que algunas personas que se guardan un dolor que después se ha devenido en un trauma deciden acudir a un sicólogo (o a un sicoanalista, si es que quieren rascar en el invento del inconsciente y recordar de más). Otros, como en este caso, se cuelan en la clandestinidad de un burdel. Hallamos un indicio de ello en esta obra de Josep M. Benet i Jornet, escrita en 1997. En alguna medida, en un alejamiento del realismo propio de este autor, encontramos la impudicia que Jean Genet exprimió en El balcón (que se iba a llamar España), y que tuvo una versión en el mismo Matadero en el 2010, nos ofrece una serie de similitudes sobre la representatividad dentro de un puticlub. Sigue leyendo →
Vanessa Espín ha escrito un drama que refleja, a través de distintas vivencias, cómo transcurre la existencia sin luz durante dos años en el asentamiento de la Cañada Real Galiana
Foto de Luz Soria
Antes de meterme en harina, me pregunto: ¿saldrá el espectador con una idea más o menos clara de cómo se vive en la Cañada Real? Respondo que en el Teatro Valle-Inclán no se vivencia la atmósfera degradada de aquel lugar único en Europa. El texto de Vanessa Espín es una fantasía, una fábula, hecha de realismo mágico, que sortea en exceso no solo las distintas problemáticas que cualquiera se puede encontrar en un barrio con los servicios básicos limitados; sino que se obvian otros conflictos de más calado, como la droga, o la masificación de algunas zonas. En 400 días sin luz no hay absentismo ni fracaso escolares. Sí, por el contrario, tenemos a unas honrosas mujeres luchando por sus derechos, a una muchacha que saca sobresalientes y quiere ser médica, a una joven rumana que cuida de su abuelo postizo y otros seres que sacan lo mejor del ser humano. No seré yo quien dude de estos personajes; porque, de hecho, algunos son enteramente reales, pero no vaya a ser que los espectadores se marchen a casa pensando que la disyuntiva es únicamente eléctrica. Sigue leyendo →
Helena Tornero propone cinco historias cruzadas de jóvenes españoles descendientes de los inmigrantes que han llegado en las últimas décadas a España
Foto de Jesús Ugalde
Viene esta obra muy a cuento, porque refleja unas vidas que pueden servir de ejemplo de lo que muchos jóvenes españoles, descendientes de inmigrantes, con rostros, con cuerpos y con rasgos culturales diferentes a los de la mayoría perciben. Nacionalidad española en sus carnés, nacidos aquí, pero eternamente chinos (de China, o del país oriental que a cada uno se le pase por la cabeza en su ignorancia) o negros en su gama dermatológica demarcadora (o ponga usted la tez que considere y que es indicio de tropecientas mil elucubraciones). Sigue leyendo →
El Teatro Español acoge una propuesta desatinada sobre el célebre novelista, que firman Verónica Fernández e Ignacio del Moral
Foto de Esmeralda Martín
Repitamos por aquí que, si alguna razón de ser tiene celebrar los cien años de la muerte de Galdós, es para hacer revivir su obra; porque, como ocurre con toda la Literatura (sí, en mayúsculas) languidece por momentos. Hasta ahora, en el teatro, hemos podido contemplar varios proyectos de dudosa calidad y ninguna de ellos ha sido una representación o una adaptación de alguno de sus textos teatrales (salvo esas lecturas dramatizadas que dan la impresión de querer cumplir con un programa de festejos sin apostar verdaderamente por la causa). Parece que, sorpresivamente, su vida personal ha interesado más a los dramaturgos; aunque no tanto, a tenor de lo contemplado. Porque, si hace unas semanas me sentía decepcionado con el montaje Bien está que fuera tu tierra, Galdós; ahora me ocurre lo mismo con esta propuesta del Teatro Español. No se entiende bien a quién puede ir dirigido este deambular entre personajes y amantes de don Benito; puesto que no aporta gran cosa en un itinerario harto superficial. Y, lástima es afirmarlo, aburrido. Solo se puede entender este texto, si pensamos en un encargo; si elucubramos sobre unos límites impuestos (o excesivamente autoimpuestos); porque Verónica Fernández e Ignacio del Moral (recordemos que es el autor de la magnífica Espejo de víctima) firman un proyecto hecho a retazos, una fantasmagoría que no conduce ni al conocimiento del protagonista, ni a la semblanza aproximativa de su vida, ni a provocar en los espectadores unas sensaciones que los acerquen a una época. ¿Qué posibles espectadores? ¿Iletrados, turistas extranjeros, despistados que han oído hablar de uno que escribía muy bien? Sigue leyendo →