Escenas de caza

Una fallida propuesta que busca denunciar la persecución a la que se ven sometidos los diferentes

Después de atender a varias de las obras de María Velasco, uno entiende —cuando baja el telón de Escenas de caza— que su estilo parece desistir de manera recalcitrante a la representación, a la dramaturgia (aunque ella misma la firme) y al desarrollo de estructuras que podamos denominar teatrales —comprendo que desea marcharse por la tangente. Su profesión es el discurso verborreico, como una interminable poesía neobarroca, como una nueva adalid de aquellos novísimos que jugaron a lo clásico y a lo contemporáneo (sin renunciar al humor, al pop y a otros devaneos esteticistas). Me reafirmo en lo que escribí sobre Petite mort o La soledad del paseador de perros, las virtudes de la escritura de María Velasco son múltiples, su sarcasmo, su dominio de la metáfora, tanto de la ocurrente, como de la trascendente y crítica, su despliegue de implicaturas sociales y culturales, y una comicidad vitriólica; pero su comunicación teatral con el público es un empeño por alejarse, por hacer inviable su atención. Sigue leyendo

Aparece un corazón en un descampado

Una versión rural y moderna sobre el clásico isabelino de John Ford, Lástima que sea una puta

Foto de Ana Pizarro

En abril de 2012, se acercó al Matadero Declan Donnellan con su troupe de Cheek by Jowl para presentarnos su peculiar visión del clásico de John Ford (1586-c. 1640):`Tis Pity She´s a Whore (Lástima que sea una puta). Una modernización con desenfreno house de aire burgués contemporáneo. Desconozco si los chicos de Producciones Kepler se han apoyado en esta versión, aunque de alguna manera recoge esos vientos posmodernos que pretenden actualizar tragedias, como en este caso, del periodo isabelino. Cierto es que en Aparece un corazón en un descampado la trama ha quedado simplificada al máximo, puesto que varios papeles y derivas secundarias se han obviado. Se han quedado con la historia principal del amor incestuoso entre los hermanos Giovanni y Annabella, y la desgracia que sobreviene cuando esta, embarazada, se casa con Soranzo, un señorito. Pero, como digo, la trama se convierte en una mera excusa para crear un ambiente rural de luchas sociales, repletas de envidias, de caciquismo, de chichisbeo y de discotequeo, de paletismo y de atmósfera detectivesca a lo CSI. Sigue leyendo