Carne viva

De cómo los recortes en una comisaría de policía nos disponen a una historia rocambolesca ejecutada simultáneamente en tres habitaciones

Carne viva - Foto 1Después de asistir a Ternura negra y a Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales, continuamos por la ruta Despeyroux, y esta vez hemos arribado al mejor destino. Carne viva conjuga todos los elementos de su escritura, es decir, paranormalidades, exageraciones, deformaciones, personajes estrafalarios e ironía desnortada, con una estructura propicia y azarosa alentada a ritmo de thriller policiaco en la era de los recortes. Precisamente nos adentramos en las dependencias de una comisaría, con la peculiaridad de que ahora, parte de ellas, están subarrendadas a una hipnotista y a una profesora de baile.Y nosotros, dependiendo del color de nuestra entrada, comenzaremos la historia por una de las tres estancias de La Pensión de las Pulgas, para después irnos desplazando por el resto hasta cerrar el relato. Lo que allí ocurre es un juego de hipnosis del que uno puede salir trastornado. Los personajes viven sometidos por cuestionamientos que se vuelven inconmensurables ante las disquisiciones de los demás. Nueve individuos muy particulares que van desde la propia hipnotizadora hasta el comisario, pasando por los agentes y los aspirantes a bailarines. De entre todos ellos, nos vamos a encontrar con actuaciones memorables que ahondan en el absurdo de situaciones que no paran de complicarse. Sigue leyendo