Lucía Trentini se convierte en la vengadora de aquellas indígenas violadas que fueron sus antepasadas en una performance repleta de tópicos

Cansa un poco que aspectos tan duros como el abuso sexual y las violaciones contra mujeres en tantos y tantos conflictos bélicos, de procesos colonizadores y de usurpaciones diversas en Iberoamérica pasen por los tópicos de la «leyenda negra». Lucía Trentini, uruguaya, elabora una performance, y ya sabemos que este tipo de espectáculos pueden ser un cajón de sastre. Una mezcolanza sin ánimo de cohesión y un esparcimiento de expresiones poéticas, discursivas y musicales para que la idea principal quede clara. Ella, con vigor autoficcional, asume que es «indígena por parte de madre» (¿y quién no? Me pregunto). Ella se arroga el victimismo de sus supuestas antepasadas para abrazarse con otras, aunque otras hoy puedan haber medrado bárbaramente. Sigue leyendo
