Harakiri

Les Impuxibles se ponen al frente de este proyecto que sitúa el suicidio como tema central a través del texto de María Velasco

Harakiri - Foto de Noemí Elías Bascuñana
Foto de Noemí Elías Bascuñana

La espita del suicidio como tema se ha abierto en los últimos tiempos y pronto será borbotón. Esperemos que no se romantice o que comencemos a observarlo con desidia o que lo ignoremos, como hemos hecho durante tantos años con los accidentes de tráfico por mera costumbre, con los que espuriamente se compara este asunto. Hablar del suicidio siempre ha sido subyugante; pero el arte tiene la obligación de deambular por ese territorio inasible de los vacíos, que puede rellenar con metáforas elocuentes o acciones dramatúrgicas que nos permitan intuir alguna certeza. Es algo que ya se pudo percibir con el Karaoke Elusia que el propio CDN programó hace unos meses. ¿Qué ocurre cuando llega ese clic, cuando se pierde definitivamente el asidero con lo sólido y ya no hay marcha atrás? Sigue leyendo

Continente María

Marianella Morena presenta en el Matadero su peculiar semblanza sobre la actriz María Casares

Continente Maria - Foto de Aigi Boga
Foto de Aigi Boga

Mientras la memoria de María Casares (1922-1996) se va perdiendo (no en Francia), como está ocurriendo con tantos otros de nuestra cultura y aledaños; seguramente los más cinéfilos retengan escenas memorables de Los niños del paraíso, de Marcel Carné, o del Orfeo, de Cocteau. Aunque reconozcamos que el texto de Marianella Morena se queda un tanto corto en estos aspectos cinematográficos; puesto que se demora más en asuntos de una biografía que estuvo marcada por «dos exilios», según reconoció la cómica. Primero, porque de niña tuvo que marcharse de su Galicia natal a Madrid, pues su padre, Santiago Casares Quiroga, quien llegaría a ser Presidente del Consejo de Ministros justo cuando comenzó la Guerra Civil, tuvo desde el inicio de Segunda República puestos de relevancia. Luego estaría la marcha a Francia. Sigue leyendo

¡Ay, Carmela!

José Carlos Plaza ha elegido unos intérpretes que no llegan a compenetrarse totalmente en este clásico contemporáneo de Sanchis Sinisterra

Ay Carmela - Foto
Foto de marcosGpunto

Volver una vez más sobre este clásico del teatro contemporáneo implica poner en marcha a una pareja de intérpretes que nos atraiga por su simbiosis. Puesto que en nuestro imaginario rápidamente nos vienen a la cabeza Verónica Forqué y José Luis Gómez, también Santiago Ramos. O Elisa Matilla, quien hace pocos años remarcó muy bien el salero idóneo, más apegado al folclore andaluz, y Jacobo Dicenta, que tiene su porte. Aunque la mayoría de espectadores se fijará en la película, con Carmen Maura —quien la recordaba con fervor durante los últimos Premios Goya— y Andrés Pajares. Sigue leyendo

Las niñas zombi

Celso Giménez se pone al frente de este montaje para revelarnos los peculiares avatares de su abuelo durante la Guerra Civil

Las niñas zombi - Foto de Mario Zamora
Foto de Mario Zamora

Esta propuesta la firma en solitario Celso Giménez; pero posee la estética propia de La Tristura —de hecho, sus dos colegas, Violeta Gil e Itsaso Arana, lo apoyan—. Y es con lo que realmente, por ahora, me quedo, con esa estética objetivista, donde el tiempo «real» acontece delante de nuestros ojos, en ese segmento que el director ha seleccionado, como ocurre en esa novelística deudora del Nouveau Roman, que nosotros identificamos siempre con El Jarama, de Ferlosio. Sigue leyendo

Cristo está en Tinder

Rodrigo García recupera parte de su hálito rompedor para satirizar el mundo de las redes sociales a través de una performance con vigor juvenil

Cristo está en Tinder - Foto de Lucía Romero
Foto de Lucía Romero

Debería comenzar afirmando que, al salir del Matadero en aquel febrero de 2020, después de haberme sentido como una oveja con tortícolis al contemplar PS/WAM, pensé que Rodrigo García estaba totalmente acabado. Pero resulta que tenemos que tomarlo como una especie de sabio-bufón que sale de su aldea asturiana en la que vive para reírse con total desfachatez de nuestras costumbres y de nuestra abducción. Y no es que esto no lo hubiera hecho antes; sino que él, a punto de los sesenta años, tiene más pujanza, frescura mental y vitriolo que cualquier dramaturgo (y dramaturga) joven con toda su conciencia moral atemorizada, cuando tienen que presentarse ante un público igualmente inquisitorial. Sigue leyendo

Los santos inocentes

La adaptación de Fernando Marías y Javier Hernández-Simón sobre la novela de Miguel Delibes se mueve entre el simbolismo y el comedimiento

Los santos inocentes - Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Definitivamente debo estar equivocado, a tenor del éxito general de esta propuesta. A mí esta versión teatral que firman el fallecido novelista Fernando Marías y el dramaturgo Javier Hernández-Simón me parece que incide en algunos de los elementos que menos me convencen de la novela de Miguel Delibes. Aunque antes creo que debemos empezar por la situación del espectador medio, aquel que mantiene en su retina la perspectiva cinematográfica de Mario Camus, y que se convirtió en una las cintas señeras de la filmoteca española. Es decir, no podemos acudir al Matadero —ya han recorrido casi todas las provincias anteriormente— y obviar el film. No obstante, creo que lo interesante es especular con la mirada de esos estudiantes que acuden antes al teatro que a la novela y a la película. Qué puede observar alguien de las nuevas generaciones, un urbanita con el móvil soldado a los dedos, alguien sin pueblo familiar al que asistir en verano, donde aún quede algún retazo de lo que fueron en un pasado reciente. Seguramente les parezca algo absolutamente remoto; pero no estoy seguro de que vayan a percibir el olor de la miseria, la falta de agua y de luz, el frío de la intemperie; puesto que esta es una adaptación higienizada y carente de naturalismo. Sigue leyendo

Jacuzzi

Yúnior García aprovecha esta dramedia para confiarnos su pesar en un discurso político, donde revela su marcha de Cuba como disidente

Jacuzzi - FotoDesde que la estrenara en 2016, esta obra, titulada Jacuzzi, del dramaturgo Yúnior García Aguilera, ha circulado por distintos países. Ahora se representa en la sala Lola Membrives del Teatro Lara. Una pieza que apenas alcanza la hora de duración y que deja la sensación de que las ideas más profundas y sensatas quedan fuera del drama en sí. Porque la trama discurre a través de un encuentro entre tres amigos que no llega a desbordar plenamente una vez se disponen los antagonismos políticos. Anunciemos ya que el autor opta por la peor de las decisiones posibles para concretarnos sus ideas particulares más allá de la obra que estamos viendo. Cuando está casi a punto de acabar la función, rompe la cuarta pared y se dirige directamente al público para soltarle una diatriba que podemos perfectamente comprender, y que nos apela con emoción; pero que resulta inaceptable para una obra teatral que pretende trazarse desde la ficción. En ese breve discurso, tan válido políticamente, descubrimos —si no lo conocíamos antes— a un disidente, como siguen saliendo tantos de Cuba, que ha debido abandonar su país; puesto que ha cruzado una de esas líneas que convierten tu vida en una existencia agónica. Sigue leyendo

La vida es sueño (el auto sacramental)

Carlos Tuñón dirige una «no representación» sobre esta pieza de Calderón, para animar a los espectadores a dormir sobre el escenario

La vida es sueño - el auto sacramental - Foto de Sergio ParraParece acertado traer a escena uno de los más célebres autos de Calderón, pues todos hemos llegado a ver algunas imágenes de Lorca, cuando este lo representó con La Barraca. Según sabemos —y así se nos da a conocer en la propia función— que la segunda versión de esta obra —de la primera, que data de 1635— se estrenó en el Corpus Christi de 1673 en Madrid, y que lo hizo, a lo largo del día, en tres plazas distintas.

Cuando un accede a la Sala Tirso de Molina, en la quinta planta del Teatro de la Comedia, ese espacio que puede ser alucinante; pero que no deja de ser una moderna caja escénica para un centenar de espectadores, uno es recibido por los intérpretes, que pululan, vestidos de negro. Somos agasajados con unos auriculares inalámbricos que ya transmiten voces que nos confían los ensayos, las maneras de recitar, como si escucháramos esas fanfarrias de calentamiento antes de un concierto. Que nos ofrezca una «hostia» con el mensaje «Usted está aquí» para ese ejercicio de supuesta comunión, para que, al comerla, se nos recuerde que «ahora está en ti», es un pequeño gesto que nos da esperanza sobre el alcance de algún tipo de confraternización teatral. Sigue leyendo

Aquellas migas de pan

Inma Cuevas dirige esta obra de Jennifer Haley sobre la oscuridad del pasado a través de una escritora con demencia que protagonizan Mónica Bardem y Carmen Ibeas

Aquellas migas de pan - Foto de David Ruiz
Foto de David Ruiz

A diferencia de lo que pudimos percibir cuando contemplamos los efectos de la demencia (o quizás, Alzheimer) en aquella madre que protagonizaba Todas las canciones de amor; en esta de Jennifer Haley la complejidad es mucho mayor. Y si en la primera la sencillez resultaba algo excesiva, en la dirigida por Inma Cuevas, uno reclama, de vez en cuando, algo de calma. Y es que no solo se plasma la confusión de una escritora solitaria y tópicamente misántropa que interpreta Mónica Bardem con delicadeza, cuando padece más la desorientación; sino que se van insertando circunstancias íntimas de gran calibre que merecerían algo más desarrollo. Sigue leyendo