La Calòrica nos traslada al Congreso de Viena para trazar un paralelo con el presente de manera ridícula

Con lo que ocurre en el desenlace de este montaje ─una escena tan enormemente significativa que trastoca cualquier interpretación de lo acontecido antes─ bien podríamos plantearnos cerrar los teatros públicos aspirantes a auspiciar la contemporaneidad. Definitivamente no merece la pena. Si el público jalea la mayor patochada, la mayor ridiculez vista en los últimos tiempos, podemos retirarnos. No me importa destripar el asunto. Sigue leyendo
Viene Pablo Rosal demostrando un talento extraordinario en el pergeño de sus textos y en la capacidad para trasladarlos a escena sin grandes alaracas, ni posdramaticidades excesivas. Tiene mucho de literario, de narrativo, de peculiaridad irónica y de crítica sutil a varias cuestiones de la realidad. Además, va trabajando con distintos géneros, como el negro en 

No hará más de unos meses, Lola Blasco, con 

Cuando en 2020 Rodrigo Sorogoyen presentó su serie Antidisturbios las polémicas se sucedieron. Desde algún sindicato de policía afirmaban que se «manchaba» la imagen del cuerpo. Otros sectores de la sociedad sostenían que se blanqueaba las acciones de estos hombres «humanizando» sus problemas sicológicos y familiares. Ahora, Antonio Morcillo López, al que habíamos conocido en 