Un idioma propio

Minke Wang da el paso definitivo para desintegrar lo puramente dramático con esta experiencia críptica

Foto de Lau Ortega

Si nos detenemos el tiempo suficiente para reflexionar acerca de lo que se observa y se siente delante de Un idioma propio, y no nos dejamos llevar por la estupefacción que anida en el rostro de la mayoría del público; tenemos la opción de rechazarla de plano por considerarla una tomadura de pelo o, por el contrario, aceptar que Minke Wang realmente quiere mostrarnos algo. Pero todo son problemas, dificultades que convierten el montaje en un producto inaccesible. ¿Qué cuenta? Si no fuera por el programa de mano donde se nos relata que vamos a ver a una familia «oprimida por el régimen comunista», que ha venido a España a labrarse un futuro mejor, saldríamos como habíamos entrado. Esta circunstancia implica, para los chinos, una dificultad idiomática considerable. Bien lo sabemos todos aquellos que nos hemos encontrado, por ejemplo, con jóvenes recién llegados, y cómo van aprendiendo la lengua. Asumamos que eso es lo que se narra; porque, eso sí, con esta función hemos dado un paso más —seguramente el definitivo— en la inclusión de lo narrativo en el drama. Sigue leyendo

Bodas de sangre

Pablo Messiez acerca este clásico al presente para ofrecer una perspectiva más sensual y luminosa

Foto de marcosGpunto

Si las tragedias de Lorca tuvieron en su momento validez literaria y contemporánea, fue porque el poeta granadino supo traer a sus textos historias auténticas —como habían hecho Lope o Calderón—, que recordaban aquellas pulsiones de los hombres que aún conciben la justicia y el honor como valores que deben obtenerse en la lucha inmediata, salvaje, sin la mediación de estructuras políticas propias de la civilización. Acercar Bodas de sangre al presente posee unas complejidades conceptuales enormes. ¿Quién se mata hoy a navajazos porque te roban la novia en el altar? Desde luego, no los personajes que nos encontramos en escena, que ya no pueden ser individuos que viven en cuevas, que pertenecen a la España profunda, a la Andalucía anclada en un pasado tan remoto como primitivo. Hacer que en la actualidad esos tipos puedan llegar a tal determinación, implica llevarlos a un punto de excepcionalidad que sí que contiene este drama, y que sí que resulta aceptable a nuestros ojos. Es decir, la inquina familiar, el odio macerado durante los años y la excusa perfecta para que la rabia se libere sin remisión El teatro lírico de nuestro malogrado dramaturgo eleva a sus personajes a la categoría de arquetipos. Sigue leyendo