La ópera de los tres centavos

Coque Malla impone su rollo rockero para protagonizar este espectáculo brechtiano en el Teatro Infanta Isabel

El mensaje sigue absolutamente vigente y resuena incluso más que nunca. Lo que ocurre es que la circunstancia que se critica únicamente permea a través de las clarividentes frases como: «robar un banco es delito, pero más delito es fundarlo». Visión robinhoodiana o anarquistoide que se queda embarrada en un argumento que, mutatis mutandis, entronca con Oliver Twist. La ópera de los tres centavos es más macabra, más incisiva, aunque también, en la dirección de Mario Vega y en la estética tan atractiva y tan próxima al espectador que igualmente corre a su cargo, más asequible y entretenida. Difícilmente podemos tener en cuenta La ópera del mendigo de John Gay, obra en la que se basó Brecht, porque ha olvidado bastante. A nosotros casi nos suena más a Rinconete y Cortadillo. Sigue leyendo →

Madre Coraje y sus hijos

Blanca Portillo protagoniza la extraordinaria propuesta del Centro Dramático Nacional en la despedida de Ernesto Caballero como director

Alcanzar la excelencia es un asunto bien complejo en la práctica teatral, y casi más si se trata de adaptar un clásico que ha sido «atacado» desde tantos flancos y que posee esa carga política que puede desvirtuarla si se incide en ciertos aspectos expresionistas. Ernesto Caballero nos entrega una Madre Coraje y sus hijos que debe ser imperdible para cualquier buen aficionado al teatro (los de Atalaya también nos ofrecieron un buen espectáculo hace unas temporadas). Ha logrado modernizarla estéticamente hasta el punto de situarnos en las puertas de un tiempo próximo y, a la vez, despojado de elementos que podamos identificar claramente. Sería un efecto de distanciamiento brechtiano potenciado por la apertura total del espacio en una escenografía que se basa en la iluminación. Pero el punto verdaderamente sobresaliente es su elenco. La Portillo clava otra pica más sobre la dramaturgia española. Su protagonismo se expande a lo largo de la trama con verdadero encantamiento, con una trabajosa matización en un entorno duro y basto, se manifiesta como una bruja deambulando con su carromato para demostrar su astucia. Ella grita, se desgañita, incluso; se pone tierna, si hace falta. Sofistica su hipocresía y nos da una amarga lección de pragmatismo. La guerra le va muy bien para su negocio ―cuánto sabemos hoy de eso―, es su modo de supervivencia, la manera que tiene de proteger a sus hijos y a sí misma. Sigue leyendo →

El alma buena de Se-Chuan

Vladimir Cruz sube a los escenarios del Matadero (Madrid) la dialéctica entre el bien y el mal brechtiana

El alma buenaVolver a Brecht, a veces, cuando la coyuntura actual pide respuestas a la altura de la complejidad que vivimos, conlleva caer en fábulas maniqueas que irritan. El espectador de El alma buena de Se-Chuan que acude al Matadero no es un niño al que se le pueda simplificar la vida de esa manera. Tres dioses bajan a las tierras chinas en busca de alguien bueno. En su indagación se encuentran primero con un aguador, un pillo (interpretado por Rafael Ramos de Castro con cierto aire cómico), que debe proveer de alojamiento a esos seres celestiales y para ello acude a Shen-té, una prostituta que se convertirá en la principal protagonista. Raquel Ramos tiene la difícil tarea de doblarse entre la bonhomía de la joven y su fingido primo astuto. A partir de aquí, se desencadena toda la dialéctica entre el bien y el mal, donde diferentes personajes van dando buena cuenta de sus ambiciones en la vida y de sus ansias por medrar a costa de los demás. El problema está en que es un texto en el que se mezcla lo narrativo (algo habitual en el teatro épico de Brecht), con unas explicaciones redundantes y que se demoran en describir hechos evidentes, además de añadir canciones que pretenden aquilatar aún más el discurso. Sigue leyendo →