El hombre almohada

David Serrano adapta y dirige la célebre obra de Martin McDonagh protagonizada por Ricardo Gómez y Belén Cuesta

El hombre almohada - Foto de Javier Naval
Foto de Javier Naval

La historia que Martin McDonagh estrenó en 2003 es, en sí misma, una fábula que encierra otras muchas fábulas que recorren los miedos y las angustias más atroces con el esplendoroso motivo de la catarsis. Función primordial de la fantasía y de la imaginación que, en muchos casos se desprecia, con ánimo sobreprotector. Pues recordemos que muchos de los célebres cuentos de los hermanos Grimm, de Perrault o de Andersen, por poner algunos ejemplos, tienen un final demoledor que se le ha usurpado a los niños de las últimas décadas. Forma parte de la actualidad el debate sobre la influencia en los jóvenes de la violencia en las películas o en los videojuegos (algunas investigaciones demuestran que sí puede influir en la percepción que se tiene de la violencia, sobre todo en algunos individuos concretos). Esta cuestión la vimos reflejada precisamente también en los Teatros del Canal con La tristeza de los ogros, obra con ciertos paralelos con El hombre almohada. El marco —aceptemos que estamos en un país totalitario no identificado— es el propio de un thriller de aquellos que se ocupan de asesinos en serie peculiares, de sicópatas con obsesiones recurrentes, como en Seven, en Zodiac o en True Detective (se podrían nombrar cientos). Sigue leyendo

Los universos paralelos

Drama sobre la muerte de un niño pequeño, tamizado por un tono que roza la comedia de situación

Foto de Javier Naval

Dani ha muerto atropellado por un coche cuando perseguía a su perro. Han pasado ya ocho meses y la muerte de ese hijo flota y se sumerge en la casa donde viven sus padres; aún jóvenes y con mucha vida por delante para desplazar su dolor a diferentes partes del cuerpo hasta que se acomode como un recuerdo que determine sus existencias. En definitiva, Los universos paralelos va de vivir tras un acontecimiento luctuoso. ¿Cómo se lo toman las familias que han sufrido una catástrofe de este calibre? Es la vida de esas familias que a diario vemos llorar en las noticias: un accidente, un suicidio, una enfermedad implacable, un ahogamiento… Tan pequeño y muere. Es terrible, desde luego; pero con esto hay que construir una obra de teatro que nos evite, ante todo, pensar en un sábado por la tarde viendo Antena 3 (no es el caso). El tono de este melodrama contiene suficientes dosis de humor familiar y espontáneo como para no hundirnos en el fango lacrimógeno. Y quizás ahí radique uno de los grandes problemas del montaje. Sigue leyendo