Los locos de Valencia

Pepa Pedroche reconvierte este clásico de Lope en una comedia musical en los Teatros del Canal

Que cada dramaturgia de un clásico pase indefectiblemente en algunos teatros por la modernización reiterada es ya un cliché verdaderamente cansino. El empeño por captar a nuevos públicos exige adaptarse a sus preferencias y a su capacidad para entender un lenguaje nada convencional. También es cierto que algunas propuestas cuentan con un elenco que exprime sus virtudes y es capaz de brindar proyectos de gran solvencia interpretativa. Así ocurrió con La dama boba que pudimos observar hace unos meses en esta misma Sala Verde. Si hacemos los paralelos correspondientes, pues la concepción estética es similar, comprobaremos que, quizás, el equipo actoral que ha organizado Pepa Pedroche no era el más adecuado para demostrar brillantez en todos los apartados puestos en juego. Primero porque decidir que esta obra derive hacia la comedia musical supone contar con unos cantantes solventes. Sigue leyendo

Hechos y faltas

Bernabé Rico versiona y dirige en El Pavón esta diatriba sobre la verdad en el periodismo

Hechos y faltas - FotoDentro del mundo periodístico se lleva hablando mucho en los últimos años sobre la posverdad. Este mismo oficio ha favorecido, no solo desde el deleznable amarillismo y la imperiosa necesidad de llegar los primeros con las exclusivas, la creación de géneros que se han hibridado cada vez más con la literatura, es decir, con la ficción. Por otra parte, las falacias, las mentiras, los bulos y toda una gama de estrategias distorsionadoras trastocan cualquier posibilidad de alcanzar la verdad de lo que ocurre ahí fuera. Esta es la razón de que hayan aparecido los factcheckers, es decir, los verificadores de datos. En España tenemos a Ana Pastor con Newtral en esas pioneras labores. Ahora, ¿quién verifica al verificador? Sigue leyendo

Salvator Rosa o el artista

Una obra sobre el arte como antídoto contra los abusos del poder en la época del Barroco

Salvator Rosa - FotoFrancisco Nieva nos lanza al Nápoles de mediados del siglo XVII. El Duque de Arcos, a la sazón virrey de España, se sacó de la manga un impuesto sobre la fruta y la revolución de los comerciantes y las gentes del lugar no tardó en montarse. A la cabeza se puso Masanielo, un pescador que cayó presa de su locura y del propio enloquecimiento de la masa indignada. Comenta Nieva que los espectadores encontraremos paralelismos con nuestro presente. Últimamente no hay evento, publicación o motivo del pasado que no se identifique con el 15 M y el «movimiento de los indignados». Ciertamente es una visión muy superficial de los acontecimientos actuales, pero también esto forma parte del sino de los tiempos. Sigue leyendo