Carlota Ferrer e Isabel Ordaz se ponen al frente de una adaptación de la tragedia euripídea con estéticas dispares

La recurrencia a esta obra es abundante. Esta adaptación se suma a otras dos que hemos podido contemplar en los últimos tiempos. Ángeles González-Sinde se apoyó en Séneca y Alberto Conejero en Eurípides. Ahora Carlota Ferrer e Isabel Ordaz se han unido o, más bien, se han juntado para lanzarnos dos perspectivas estéticas que pretenden empastarse en escena sin lograrlo. La veterana actriz encarna a la reina Hécuba. Ella se cubre con una sencilla túnica negra y adopta el rictus pertinente para que su discurso resuene tan pertinaz como doliente. Únicamente ella consigue que el espectáculo tenga un cañamazo medianamente sólido, cuando hablamos, además, de una tragedia con un esquema episódico muy palpable, pues básicamente debemos enterarnos de la suerte de cada una de esas troyanas que han sobrevivido después del desastre. Sigue leyendo