Dis7opía

La Sala Intemperie recoge siete escenas morales para un futuro que nos amenaza a la vuelta de la esquina

He de reconocer que la obra de Esteve Soler, Contra la democracia, que pudimos ver hace unos pocos meses, y la versión rumana, a la que pude asistir tiempo atrás, me había dejado un mal sabor de boca; puesto que las siete piezas que configuraban ese «guiñol» me parecían de un zafio populismo tremendo. Salvo uno de los fragmentos, el cual fue llevado en forma de cortometraje al cine, titulado Interior. Familia (2014), en el que unos padres declaraban su odio imperioso a su hijo el día que cumplía dieciocho años. Me pareció de un absurdo corrosivo extraordinario y chocante. Afortunadamente, esta Dis7opía, también compuesta de siete secuencias, sigue más la línea de ese sketch, lo que nos permite hallar situaciones altamente paradójicas con las que el espectador puede verse interpelado. Desde luego, no todas las teselas que configuran este mosaico entre pesimista y crítico, poseen calidad suficiente; pero, al menos tres, creo yo, establecen una mirada suficientemente original y contemporánea; además de estar escritas con inteligencia. Sigue leyendo

Satisfaction

Una comedia de aire juvenil sobre un joven científico que viene del futuro a salvar a su madre

Satisfaction - FotoAunque no son pocas las películas que han tratado ampliamente el tema de los viajes en el tiempo, no es en absoluto habitual encontrarlo en el teatro. En Satisfaction nos topamos con Rubén, un joven científico que ha venido desde el futuro para salvar a su madre de un accidente de avión. Transformada en una comedia de enredo, con cierto toque a film ochentero y ritmo televisivo, aporta como juego visual el hecho de que participen unas gemelas que nos llevan a un final que podría ser más sorpresivo si no fuera tan abrupto. Podría considerarse, incluso, una obra de entretenimiento para adolescentes, aunque no sé si a sus padres les gustaría que cada uno de los cuatro actores esputara cada cinco minutos la expresión «¡hostia-puta!» o «¡cojones!», sin venir mucho a cuento. Todavía me pregunto por qué se utiliza ese lenguaje como si fueran muletillas de unos barriobajeros cuando el contexto no lo pide. A veces se busca así la risa fácil. Mal camino. Uno tenía la esperanza de que aprovechando que la cuestión esta de los viajes intertemporales estaba inédita en las tablas, que se hubiera aprovechado para ofrecernos algún giro distinto, alguna perspectiva peculiar; pero lo que descubrimos es, otra vez, la colección de tópicos propios de estas historias. Sigue leyendo