Los papeles de Sísifo

El Teatro María Guerrero acoge esta obra sobre el cierre del periódico vasco Egunkaria dirigida por Fernando Bernués

Los papeles de Sísifo - Foto de MIkel Blasco
Foto de Mikel Blasco

Vayamos al grano del asunto: el texto de Harkaitz Cano es intelectualmente timorato y esa mirada repercute de manera flagrante en la construcción de cuadros y de personajes. Ni es teatro documento, ni es una obra provocadora que recoja las intromisiones del poder y las luchas intestinas en un contexto muy complejo para referirnos el «caso Egunkaria» (aquí llamado Elea). La cuestión es que el montaje llega directamente al Teatro María Guerrero, ni más ni menos, con un elenco de once intérpretes (más otros intérpretes de sustitución para las funciones en vasco). Todo un despliegue de medios humanos para representar el drama de un primerizo; aunque con la dirección del ducho Fernando Bernués, responsable de la compañía Tantakka Teatro, que ya trabajó con Alfredo Sanzol, actual director de CDN (sería mucho afinar la vista; pero me dio la impresión de que el vino llevaba como etiqueta «La calma mágica», quizás me equivoque). Sigue leyendo

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En la Sala Intemperie se representa este thriller distópico con un esperanzador sustrato musical

No queda más remedio que atreverse aun a riesgo de que el resultado no sea óptimo. Son muchas las compañías que empiezan, muchas también las salas que se reparten por Madrid y por otros lugares; pero el público es escaso. Me concentraré en la joven Alba Celma, porque es en ella donde radica el grueso de la responsabilidad. Primero como directora, después como firmante de la dramaturgia ―junto a Alexandru Stanciu― y, finalmente, como actriz protagonista. Partimos de la idea original de Alberto Valera, un argumento que recoge gran parte de los tópicos propios de las distopías más populares, llámese 1984 (de la que hace poco hemos conocido una versión), La isla, la novela (y la adaptación fílmica) de Nunca me abandones, o, sin ir más lejos, Dis7opía, que se representó en esta misma sala (aunque las derivas de esta son más futuristas). Por tomar unos ejemplos cercanos en nuestra cultura popular. Nos situamos en la capital de un país tomado por un dictador y por sus ministros comprometidos. Sigue leyendo