Laura Garmo presenta en el Matadero una comedia paródica sobre un cantante que fracasa en el Festival de Eurovisión

Paradójico cuando menos es que el Matadero, antiguo centro de artes vivas y propuestas vanguardistas, acoja un espectáculo sobre los vericuetos de un juguete roto en el Festival de Eurovisión en el año en que nos hemos dado de baja por vergüenza torera, pues, como saben, participa Israel, país que no para de cometer atrocidades. Por eso mismo, también, llama la atención lo despolitizado que está Guayominí (‘Royaume-Uni’, Reino Unido, en francés), el texto de Laura Garmo (hasta ahora la habíamos conocido en sus labores de dirección como en Cumpleaños o El desconocido). La dramaturga nos presenta una obra de trama consabida, con personajes altamente estereotipados y sin trasfondo suficientemente trascendente como para alcanzar la denominación de drama social. Sigue leyendo