El Borbón rojo

La tercera parte de la tetralogía Todo por la Corona de Ignacio Amestoy dedicada a Juan de Borbón sube a las tablas del Círculo de Bellas Artes

Una vez que cayó el velo de la censura a conveniencia que los medios de comunicación habían asumido sobre los tejemanejes de los Borbones, hemos podido contemplar varias obras de teatro sobre nuestra insigne estirpe a través, generalmente, de la sátira. Como hizo Els Joglars con El Rey que fue o el Club Caníbal con Alfonso el Africano. Asimismo, con la parodia que montó Alberto San Juan en 2015 con El Rey. Por su parte, Ignacio Amestoy tiene escrita una tetralogía ─sería interesante observarla completa sobre las tablas─ compuesta por Violetas para un Borbón (sobre Alfonso XII), ¡Adiós, Borbón! (sobre Alfonso XIII), El Borbón rojo (sobre el Conde de Barcelona) y Un Borbón en el desierto (sobre Juan Carlos I). Y si bien ya se puede tratar sobre los soberanos ─y ya tenemos ejemplos─, tampoco es que algunos periodos auténticamente esenciales de nuestro pasado reciente se hayan abordado. Por eso mismo, esta propuesta es tan pertinente. Sigue leyendo

Los cuernos de don Friolera

Ainhoa Amestoy plantea una adaptación de este esperpento de Valle-Inclán repleta de motivos grotescos aunando tiempos diversos

Foto de Pablo Lorente

Enfrentarse a este esperpento de Valle-Inclán, incluido, como se sabe, en el ciclo Martes de Carnaval, publicado en su versión definitiva en 1930, no es tarea fácil, por mucho que el argumento sea tan polémico en estos momentos. Formalmente es un desafío, si uno se quiere hacerse cargo de sus diferentes niveles metateatrales, amén de un vocabulario expresionista que posee todas las características ingeniosas del dramaturgo. La mayor pega, sin duda, su extensión y, si acaso, recalcar demasiado las ideas principales. Anhela el autor enmarcar tanto su artefacto que no ceja hasta situar a cada quien como le corresponde. Sigue leyendo

Un bar bajo la arena

El recuerdo a ese espacio del Teatro María Guerrero donde se encontraban las gentes de la profesión

Foto de marcosGpunto

Para celebrar los cuarenta años del Centro Dramático Nacional (CDN) se podría haber organizado una exposición, un ciclo de conferencias o un simple evento con discursos e imágenes alusivas a lo que ha significado la institución para España (sobre todo, para Madrid). En oposición a ello, José Ramón Fernández y Ernesto Caballero se han liado la manta a la cabeza y han elaborado un montaje que cumple esencialmente con su cometido. Sin permitir, apenas, que el exterior penetre, y como si fuera una especie de coordenada espaciotemporal sui géneris, van renaciendo los fantasmas en forma de sueño de todos esos personajes que un día hicieron que la ficción fuera la ilusión de unos espectadores ávidos por aprehender esa sublime experiencia. No se puede afirmar que la obra esté destinada a cualquier persona que se anime a asistir; pues es un acontecimiento tan particular que uno solamente se imagina a las gentes de la profesión acudiendo a rememorar aquella época en la que el bar del «Mari Guerri» propició encuentros fructíferos y de lo más interesantes. En esa ensoñación se adentra Pepe Viyuela, que hace de José María, el estereotipo de teatrero tímido, aparentemente solitario, que vive fascinado por las vibraciones de la cuarta pared. Un individuo que acude con demasiada frecuencia a tomarse su café, acompañado por los programas de mano, con la firme intención de codearse con sus admirados actores. Papel que domina a la perfección, algo pánfilo, entrañable. Sigue leyendo