Distancia siete minutos

La compañía Titzina vuelve al Teatro de La Abadía con Distancia siete minutos

distanciasieteminutos5_fichaDiego Lorca y Pako Merino llevan ya unos cuantos años desarrollando su proyecto y ofreciendo espectáculos realmente personales. En este caso, un joven juez tiene que regresar a casa de su padre (también juez, jubilado y viudo) debido a una plaga de termitas. A su vez, el robot espacial Curiosity es enviado a Marte. Las metáforas se plantan en el escenario desde el principio para exponer las angustias de ese hijo que se carcome por dentro al no conseguir hablar de su madre —de la «accidental» muerte de su madre— con su progenitor. Ambos personajes, los dos hombres de leyes, luchan por tener la razón, uno desde el sentido de la estricta autoridad y la disciplina a rajatabla; y otro con un sentido de la vida más dialogante, más afable. Se presenta así un combate de reproches por el pasado y una búsqueda esperanzadora por superar las diferencias, por mirar hacia delante reformulando su relación. Sigue leyendo →

30/40 Livinstone

El Teatro de La Abadía monta un césped en su escenario como alegoría del mundo moderno

3040livingstone_7_fichaSergi López busca, busca, busca y busca, y termina por hacer de esa búsqueda su modo de vida. Está creciendo y es lo que debe hacer, si quiere ser libre. 30/40 Livingstone nos sumerge en un espacio surrealista que corresponde exactamente con las pretensiones del padre. La pista de tenis que nace bajo los pies del explorador López simboliza el límite que el padre impone y que debe ser superado. A su vez, el protagonista encuentra a un ciervo sui géneris (interpretado por Jorge Picó) que lejos de remitir a todos aquellos arcanos de la virilidad, la naturaleza o la luz que la literatura y la religión han recogido en su seno, este ciervo representa a un «gilipollas» cualquiera que juega al tenis: deporte consistente en golpear una pelota con una raqueta una y otra vez. En proceso catártico, Sergi López se transmuta en juez (al igual que el padre) de silla (acomodado en un señorial sillón). Desde esa posición se dedica a dictar sentencia a base de noes, a llevar al límite con sus decisiones al jugador y a confesar (momento cumbre de la obra) que lo que más le gusta del tenis es departir en la zona VIP. Sigue leyendo →