Los hermanos

La comedia de Terencio cobra ritmo sobre el escenario de La Latina gracias a la dirección de Chiqui Carabante

Antes de que Horacio estableciera su sentencia docere et delectare en el siglo I a. C., Terencio había ofrecido su arte bajo estas premisas. De esta manera, en Adelphoe (Los hermanos), nos quiere proponer una cuestión y ayudarnos a dirimirla: «¿Qué influye más en la conducta de un hijo: la educación o la naturaleza?». Para dar respuesta, Chiqui Carabante maneja con su habitual dominio distintos procedimientos para la diversión y el entretenimiento. Por otra parte, la pregunta no puede ser más pertinente en nuestra contemporaneidad. Un asunto en el que están enfrascados los neurocientíficos de renombre (véase a Sapolsky y su libro Compórtate), los filósofos especializados en la identidad de género y toda la colección de psicólogos conductistas. El tema permea en debates y llega hasta la política en la aprobación de leyes harto polémicas. No tengo claro quién firma la adaptación, si el propio director o Josu Eguskiza (así se especificaba en el estreno en Mérida el año pasado); en cualquier caso, es un acierto enorme. Y eso porque se le da una pátina de color y de humor que reconocemos a la perfección. Sigue leyendo

Alfonso el Africano

El Club Caníbal realiza su montaje más sólido para desbravar a los Borbones a través de una biografía satírica de Alfonso XIII

Alfonso el Africano - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

El retablo valleinclanesco que están perfilando los del Club Caníbal va a lograr que el esperpento supere el reflejo deformado de los espejos cóncavos y se nos estampe en los morros. Siempre ya el tema de España y nuestra insuperable ranciedad de fondo. Ni falta hace que algunos episodios de nuestra historia se caricaturicen. Las obras futuras de estos dramaturgos ya se están escribiendo, y de este Alfonso el Africano es fácil imaginar una segunda parte, una vida paralela que habrá que observar con suficiente distancia para que no nos sintamos demasiado estúpidos. Sigue leyendo

Herederos del ocaso

Un fraude paralímpico se muestra como crónica ejemplar de nuestras miserias patrias

Foto de Nerea Castresana
Foto de Nerea Castresana

El Club Caníbal continúa sus andanzas por nuestro carpetovetónico lema: «Esto solo pasa en España», tan propio de la tradición picaresca. Esta segunda parte de sus Crónicas ibéricas mantiene la estética rancia de su anterior trabajo, Desde aquí veo sucia la plaza, que marcó una dirección y un estilo humorísticos a tener en consideración. La dificultad para mantener el nivel y garantizar las expectativas ha sido máxima. Esta vez, con Herederos del ocaso, partían de aquel bochornoso fraude ocurrido en los Juegos Paralímpicos de Sidney 2000, cuando diez de los doce jugadores del equipo de baloncesto no presentaban ningún grado de discapacidad y fueron descubiertos después de que se alzaran con el oro. Es considerado uno de los mayores engaños del deporte mundial. Sigue leyendo