protAgonizo

Ester Bellver continúa con su creación autobiográfica plasmando con humor los avatares entreverados de su vida

protAgonizo -fotoLa mujer y su cuerpo desnudo que se presentan delante de nosotros amalgaman una vida que da valor a los vaivenes de los cómicos. Ester Bellver (la temporada anterior la disfrutamos en el Rinoceronte) se convierte en una juglar anunciando su propia obra por el barrio, pintando rombos ─el logotipo que da pistas a los futuros espectadores para que encuentren el lugar donde la actriz volverá a vivificar su relato─ recurriendo artesanalmente a un proceso pleno de creación que ejemplifica absolutamente el tiempo que les ha tocado vivir a estos artistas y que recuerda tanto a otras épocas. La Bellver suma y sigue; son ya varios años con su protAgonizo a cuestas, una historia construida con muchos mimbres de aquí y de allí. Y esa es la primera virtud que uno puede resaltar de la función. No es un monólogo de soniquete machacón, sino un espectáculo entre lírico y nostálgico, entre infantil y maduro, entre las capas del tiempo y sus rendijas de emociones diversas, y mucho recuerdo que se cuela por sorpresa, y también humor, a veces triste, y un hilo de poesía que lo recoge todo. Sigue leyendo

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