El Teatro Romano de Mérida acoge a Lydia Bosch en su regreso a los escenarios para protagonizar esta obra de José María del Castillo
Lleva encadenando el director y dramaturgo José María del Castillo obras protagonizadas por mujeres que, según la mitología, cayeron en desgracia y, sobre todo, que la historia las «trató» inconvenientemente. Detecta el autor agravios insoportables y, por eso, con su pluma, es capaz de enmendar tales desafueros. De hecho, puede que ya estén en su cabeza los próximos episodios de una larguísima lista, pues en sus textos se nombra a otras como Hécuba, Andrómaca o Briseida, por ejemplo, que deben ser resarcidas. Si en otros veranos pasaron por el Teatro Romano de Mérida Clitemnestra y Medusa, ahora le toca a Fedra. Sigue leyendo
A José María del Castillo le ha apetecido coger lo que más le ha convenido o inventarse lo que ha creído pertinente para mostrarnos a una reina que se llama Clitemnestra; pero que nadie va a reconocer en nada. Es un engendro de tiempos, de caracteres, de morales que únicamente está ahí, delante de nosotros, para transmitir el discurso ya canónico en la sociedad de nuestras últimas décadas. El engrudo feminista que bate liberalismo (casi ultra), narcisismo y hembrismo con empoderamiento, astucia y una libidinosidad altamente hedonista podría estar destinado a completar una buena obra de ficción; pero es un panfleto. Esta señora es otro objeto de consumo más (pido perdón, por decir objeto). 