Las palabras y la cosa

Encuentro epistolar entre un lingüista y una actriz porno acerca de la sinonimia lúbrica de nuestro idioma

las-palabras-y-la-cosa-fotoSi en algo debemos valorar esta adaptación que Ricard Borràs ha realizado del libro Las palabras y las cosas de Jean-Claude Carrière, es que haya aceptado el reto de trasladar el vocabulario libertino del siglo XVIII francés, al acervo léxico de la tradición española, incluyendo pertinentes anotaciones regionales y otras variantes del catalán, por ejemplo. Digamos, eso sí, para entrar ya en materia, que podría haberse extendido algo más en las referencias literarias; habrían sido idóneas las invenciones de Cela y su Diccionario secreto o de Umbral y Los helechos arborescentes (trufada está la novela de vocablos libidinosos) o el Coños escrito por Juan Manuel de Prada. Aunque no están nada mal las remisiones a La Celestina, El Quijote, La lozana andaluza y, como no, El libro de buen amor, entre otras. La cuestión esencial a la que debemos responder ante tal espectáculo es en qué medida gana el librito del francés subido a la escena. Y para contestar, nos podemos fijar en la estructura de esta pieza que dura poco más de una hora. Podemos dividir el entramado en cada uno de los conceptos que desgrana a través de una retahíla tremenda de sinónimos y expresiones al uso que divierten y sorprenden al respetable, eso es innegable. Sigue leyendo

Battlefield

Regresa Peter Brook con un sobrio espectáculo que recoge lo esencial del gran libro hindú

Battlefield - FotoVuelve el dramaturgo inglés junto a Marie-Hélène Estienne y retoma esa epopeya que tanto le ha fascinado siempre: Mahabharata. Pero esta vez se nos muestra un reducido epílogo de la inmensa obra. Battlefield (Campo de batalla) recoge, de una forma parecida a Hécuba cuando hace recuento de su desgracia tras la caída de Troya, las consecuencias de la batalla en la que los Bharata han salido derrotados. Lo que verdaderamente se nos cuenta es el final de un ciclo y el consiguiente comienzo de otro. El rey ciego Dritarashtra ha perdido, mientras que Yudishtira se erige en verdadero protagonista y heredero en un reino devastado. Con partes sustanciales de narración vamos reflexionando sobre la justicia, la voluntad y el fatum. Varias fábulas escenifican las lecciones del abuelo, como si el vencedor tuviera que atender a enseñanzas superiores. Pero todo está en marcha y uno jamás puede desistir de tal responsabilidad, está escrito. Su madre, Kunti, y el rey ciego deben acudir al bosque a concluir su existencia, y el nuevo monarca debe comprender que la justicia y la creación de un mundo renacido pasarán por sus manos. Una cosmogonía, al fin y al cabo, enormemente cercana a las tradiciones de la religión griega que el cristianismo no nos dejó heredar. De manera similar a la metempsicosis, los hindúes establecían la perpetua reencarnación, el samsara. Asistimos por lo tanto al instante de la desintegración y al primer impulso de un devenir que nunca ha cesado. Dicho todo esto, la recepción de tales planteamientos conlleva una serie de problemas dramatúrgicos. Sigue leyendo