Oceanía

Carlos Hipólito encarna a Gerardo Vera en una pieza que nos sirve para descubrir la infancia y la juventud del fallecido dramaturgo y cineasta

Oceanía - Foto de José Alberto PuertasResultará inevitable para gran parte del público al que va destinado concretamente este espectáculo identificar ipso facto la voz de Carlos Hipólito con la del narrador de Cuentáme cómo pasó. Son demasiadas temporadas y, además, el actor trae a este montaje unas formas que tienen que ver mucho con un contador de historias. Su alocución se recrea con cierto deleite con las frases y con las palabras para que se suspendan en el aire como si esto fuera el radioteatro que tanto abundaba antaño, y que él mismo ha practicado en eventos especiales en los últimos tiempos. Ahora, ¿por qué debería interesarnos un montaje así, donde Gerardo Vera dejó escrito un texto sobre su juventud? Por un lado, porque reproduce parte de esa posguerra de los vencedores, y eso ya conlleva cierta originalidad en nuestra época; y, por otra parte, porque resultan atrayentes algunas de las peculiaridades que lo destinaron al mundo del espectáculo. Sigue leyendo

Fortunata y Benito

Laila Ripoll firma esta propuesta sobre un inverosímil Galdós observando las aventurillas amorosas de sus personajes

Fortunata y Benito - Foto de David Ruano
Foto de David Ruano

Pretender trasladar la inmensa novela (tan larga y con tantos personajes) a las tablas es todo un atrevimiento. En la historia del teatro español se recuerda la versión que realizó Ricardo López Aranda, y que se llevó en dos ocasiones a escena, la última en 1993 dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente. Anhelar que el público juvenil se la tome con agrado hoy en día es una tarea complicada, si exigimos una aproximación a este clásico tímidamente razonable. Yo creo que Laila Ripoll se ha topado de bruces con ese muro infranqueable y ha elaborado un texto excesivamente complaciente con unos espectadores que necesitamos espolear y agitar. Querer la aceptación generalizada de los bachilleres es rebajar la función a unos mínimos que rozan el ridículo. Primeramente, no estaría de más aclarar al lector, que es en el último trimestre del cuarto curso de la ESO, cuando se trata a don Benito Pérez Galdós (apenas página y media, no se vayan a creer) y los que continúan en el Bachillerato, lo vuelven a tocar escuetamente (apenas hay tiempo si es obligatorio comenzar desde la Edad Media y dar a la vez Lengua). Los planes de estudio están así. Leer Marianela o Misericordia, cuatro pinceladas biográficas, un repaso sucinto por las etapas del novelista y a otra cosa. Sigue leyendo