Amos Gitai presenta en los Teatros del Canal su particular visión política sobre mito judío de esta criatura de barro

La célebre leyenda hebrea ha tenido en los últimos tiempos diferentes enfoques que se nos han ofrecido teatralmente. Juan Mayorga elaboró una perspectiva verdaderamente compleja con El Golem, mientras que la compañía 1927 ya nos planteó hace más de un decenio un espectáculo muy atractivo. Pero esta vez, Amos Gitai, quien estuvo por aquí hace un año con House, nos transmite un montaje descabalado (valga la paradoja), una mezcolanza descuidada, donde el consabido relato cabalístico, que apenas daría para media hora, se prolonga con un preámbulo musical, un prólogo cinematografiado y un epílogo entreverado de consignas, cuitas y anécdotas de los propios intérpretes que extienden la propuesta hasta las dos horas y cuarto. La cantidad de espectadores que abandonó la Sala Roja en el estreno da cuenta de la instantánea desafección que provocó este artefacto. Sigue leyendo