Celestina, la tragicomedia

Una adaptación vivaz que despliega la maestría de Atalaya con el clásico de Fernando de Rojas

Foto de Julián Rojas

Siempre resulta interesante comprobar de qué manera se adapta teatralmente una obra como La Celestina, que tantos quebraderos de cabeza ha dado a los filólogos para determinar su género literario. Esta versión de Ricardo Iniesta toma la tragicomedia, por lo tanto, Centurio, aunque es un personaje bastante mediocre, entra en escena, igual que otros criados que no encontrábamos en la adaptación más próxima que tenemos para comparar que es la de José Luis Gómez (muy distintas estéticamente, por cierto). En menos de dos horas se compacta el asunto, algo que se puede apreciar tanto positiva —el ritmo es trepidante y nos permite recorrer toda la historia sin grandes demoras—, como negativamente — se echa en falta dramáticamente, en varias escenas, más poso para el desarrollo del amor o de la intriga; por ejemplo, el encuentro de los amantes o lo tejemanejes de la alcahueta con Pármeno y Sempronio. Puesto que se ha decidido acometer los 21 actos, parecen razonables los ajustes. Sigue leyendo

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