El sueño de la razón

José Carlos Plaza realiza una puesta en escena visualmente atractiva del drama histórico de Buero Vallejo

El sueno de la razón - Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Que José Carlos Plaza pase de sus Divinas palabras en 2019 a El sueño de la razón (¡Ay, Carmela! entre medias) tiene toda su lógica. La línea Goya y sus Pinturas negras con el esperpento de Valle-Inclán es una concepción que arrastramos en nuestro inveterado tenebrismo. España vive con la permanente sensación de la autodestrucción. Al parecer, en el presente, somos uno de los países más polarizados del mundo (ya se anuncia un documental sobre la cuestión). El intento elitista de Ortega se tornó baldío, la defensa y concreción de una intelectualidad respetada por el resto de grupos sociales resulta una entelequia. Sigue leyendo

La fundación

Una de las obras más modernas del dramaturgo recreada en La Pensión de las Pulgas

La fundación - FotoUna de las obras que mejor ha resistido el paso de los años dentro de la bibliografía de Antonio Buero Vallejo es La fundación. Es un texto doble, una propuesta que posee dos grandes puntos de interés. Por un lado, la evasión mental como procedimiento interno para lograr la supervivencia en un caso extremo; y, por otro lado, la evasión física a través del ingenio, es decir, no perder la esperanza de alcanzar la libertad cuando las posibilidades son mínimas. La fundación es un envoltorio de casi ciencia-ficción creada por la imaginación de Tomás, un recluso condenado a muerte. Sus compañeros de celda lo acompañan en su paranoia con el fin de que no sufra ante la verdad. Ese juego de realidad-ficción dentro de la propia ficción es el mayor acierto del autor, gracias al uso de la elipsis, del encubrimiento. Y, por la misma razón, la pega más acusada es la concatenación de anagnórisis que se exponen al final de la primera parte. Tanta explicación rompe la magia del teatro. Quizás, Ruth Rubio debería haber enmendado al dramaturgo. Por qué descubrirle al protagonista y, a la sazón, a todo el público, la historia que le ha llevado hasta allí si él mismo va a ir recordando y asumiendo la situación. Cierto es que la tensión dramática vuelve a surgir en la segunda parte, desde una perspectiva más realista, cuando los prisioneros se afanan por buscar una solución. Todo ello nos recuerda inevitablemente a todos esos filmes carcelarios como La gran evasión o, la obra maestra, Un condenado a muerte se ha escapado, de Bresson. Sigue leyendo