La barraca

La adaptación de la novela de Blasco Ibañez dirigida por Magüi Mira se reconfigura a través del expresionismo

Foto de Javier Naval

Parece, desde luego, una fenomenal idea trasladar esta breve novela de Blasco Ibáñez a las tablas, cuando su versión televisiva había contado con buenas críticas y cierta repercusión. Juzgo que es un gran acierto de Magüi Mira haber optado por el expresionismo y el simbolismo en lugar de haberse ajustado al esperable naturalismo, corriente en la que triunfó su autor. En este sentido, la propuesta contiene muchas similitudes estéticas con el trabajo realizado durante tantos años por la compañía Atalaya; aunque aquí se procede con elementos que potencian más el color y la luz. Dos grandes estructuras móviles con espejos que han situado Curt Allen Wilmer y Leticia Gañán nos permiten observar el reflejo del tapiz, sobre todo cuando se llene de una arena rojiza que remarca el calor abrasador, la furia del desenlace aciago y todos esos campos que los labradores se afanaban en rentabilizar; además, por supuesto, de esbozar una barraca. La iluminación de José Manuel Guerra refuerza los símbolos que se manifiestan en algunos matices para no caer en el profundo tenebrismo. Sigue leyendo

Naufragios de Álvar Núñez

Magüi Mira adapta y dirige esta obra de Sanchis Sinisterra en la que se especula con la mirada del otro anónimo

Foto de marcosGpunto

En los últimos años estamos asistiendo a toda una batería de enfrentamientos en relación a la leyenda negra y al revisionismo acerca del Descubrimiento-Encuentro-Holocausto-Conquista de América. Diversos libros convertidos de éxito, alguna estatua derribada y las declaraciones de AMLO en Méjico, generan un contexto propicio para que la obra que José Sanchis Sinisterra comenzó a escribir a finales de los setenta, pero que terminaría en 1991, añada más de esa postura revisionista tan encajada en el multidiscurso posmoderno. Recordemos, para empezar, que el texto lleva como subtítulo La herida del otro. La visión del dramaturgo es cuando menos ingenua y redundante de esa consideración tan uniforme del nosotros y del ellos (no está de más recodar las Leyes de Burgos, de 1512, o los matrimonios mixtos). Pero, ¿quiénes somos nosotros? ¿A qué facción histórica de conquistados o conquistadores, de esclavos o amos, nos podemos adscribir según nuestro árbol genealógico o nuestro genoma? Las víctimas y los verdugos aquí se multiplican realizando una incursión política absolutamente inverosímil y buenista que no se sabe por dónde coger, como vamos a ver. Porque Sinisterra desbroza la línea temporal para posicionarnos en nuestro presente, con la fluctuación onírica de un protagonista que no se encuentra en sí mismo. Sigue leyendo