Ahora todo es noche

La Zaranda cumple cuarenta años con un melancólico epílogo con tres mendigos actores como protagonistas

Cuando presentaron su anterior obra, El grito en el cielo, ya se aproximaron al fin, a la vejez, a la última etapa. Y si la tomamos como referencia, esta función que podemos ver en el Teatro Español, rezuma penumbra epilogal. Sin ser tan compleja como aquella otra, esta, en su brevedad, va ahondando en una alegoría que conjuga la mendicidad, en un plano real, y la propia profesión actoral, en el plano ficticio. Por lo tanto, avanzamos de una manera algo lenta hacia una especie de guiño metateatral, de queja y de hastío —porque después de cuarenta años dando el callo, también la crisis les golpeó fuerte, tanto como para abandonar su Andalucía. Pero es que, además, se agarran a tres personajes esenciales del teatro como una forma de lucha agónica. Segismundo, Prometeo y el rey Lear son espíritus en el tiempo que se deben encarnar hasta el último aliento, hasta en el máximo desahucio. Aunque antes de llegar a ese acto fundamental nos han llevado con su habitual ironía para presentar a tres mendigos en un aeropuerto. Sigue leyendo

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