Debate

El diputado Toni Cantó nos acerca las habituales componendas previas a un debate político

Debate - Foto«Casi todo lo que aquí se cuenta sucedió en alguno de los debates celebrados en la historia de nuestra democracia», comenta Toni Cantó en el programa de mano; y luego remata: «Las conclusiones, de ustedes». Las mías van al final de este texto.

Cuando se pregunta sobre los criterios que se deben aplicar a la hora de juzgar una obra desde la crítica teatral, uno de ellos debe ser la consideración por la inteligencia del respetable (básicamente para que este siga siéndolo). Esa consideración radica fundamentalmente en que a un público adulto no se le dan explicaciones desde las tablas y, después, que no se le puede dar gato por liebre. Aquí el dramaturgo nos presenta los entresijos que transcurren en las bambalinas de un plató. Los números dos de los partidos rojo y azul (o los jefes de campaña, según se interprete) negocian tiempos, temas, enfoques de cámara, turnos y todas esas cuestiones fundamentales de la comunicación. El tono, desde el inicio, es manifiesto: ambos llevan el cinismo anudado a los dientes. Ambos venden todo el pescado enseguida. En un intento por emular a David Mamet o esas películas americanas tipo Los idus de marzo, Cantó pretende evidenciar la corrupción del sistema; si por un instante parece que se guardan alguna carta, enseguida vemos que son grotescamente zafios y que no se resisten a sacar espuma por la boca. Sigue leyendo