Míriam Díaz Aroca protagoniza esta dramedia sobre la crisis existencial de una mujer tras quedar viuda
Ocurre en no pocas ocasiones que los dramas que se suben a las tablas están sustentados en un esbozo. Me refiero a obras de corte naturalista, nada que ver con moderneces. En este caso, los dramaturgos Jordi Lérida y Tonet Ferrer se han quedado muy lejos de desarrollar el trazo con el que bosquejan a la protagonista de este montaje. Asistimos, de hecho, a una función que podría reducirse perfectamente a tres cuartos de hora sin quitarle un ápice a su esencia, aunque nos quedásemos preguntando qué se pretende expresar más allá de lo consabido. Observamos cómo se alarga de manera artificiosa un espectáculo que no da más de sí. Sigue leyendo