Splendid´s

Al texto de Jean Genet se le suma su única película como director en una función repleta de sugerencias autobiográficas

Foto de Frederic Nauzyciel
Foto de Frederic Nauzyciel

No es una decisión azarosa de Arthur Nauzyciel incluir, como preludio a la función, el cortometraje de 1950, Un chant d’amor, del propio Genet; es más, se debe observar como un todo. La cinta, en blanco y negro, y muda, expone la situación de varios presos en sus celdas mientras sus prácticas onanistas y sus ensoñaciones sexuales se mezclan con el voyerismo de un guardia. Sirve, sin duda, para plantar una estética de los tópicos autobiográficos que arrastró en sus creaciones el escritor parisino; el eterno ejemplo de ser marginado que se aúpa al estrado del arte desde la sordidez. Después comienza en sí la obra teatral. Unos hombres, unos gángsteres permanecen atrincherados en el hotel Splendid. Es el cuarto día de secuestro y la hija del millonario retenida, con la que pretendían obtener un buen botín, ya ha muerto. La suerte está echada, la banda de la Ráfaga, ha sido sentenciada a muerte, ellos mismos saben que la escapatoria es imposible. Sigue leyendo