Battlefield

Regresa Peter Brook con un sobrio espectáculo que recoge lo esencial del gran libro hindú

Battlefield - FotoVuelve el dramaturgo inglés junto a Marie-Hélène Estienne y retoma esa epopeya que tanto le ha fascinado siempre: Mahabharata. Pero esta vez se nos muestra un reducido epílogo de la inmensa obra. Battlefield (Campo de batalla) recoge, de una forma parecida a Hécuba cuando hace recuento de su desgracia tras la caída de Troya, las consecuencias de la batalla en la que los Bharata han salido derrotados. Lo que verdaderamente se nos cuenta es el final de un ciclo y el consiguiente comienzo de otro. El rey ciego Dritarashtra ha perdido, mientras que Yudishtira se erige en verdadero protagonista y heredero en un reino devastado. Con partes sustanciales de narración vamos reflexionando sobre la justicia, la voluntad y el fatum. Varias fábulas escenifican las lecciones del abuelo, como si el vencedor tuviera que atender a enseñanzas superiores. Pero todo está en marcha y uno jamás puede desistir de tal responsabilidad, está escrito. Su madre, Kunti, y el rey ciego deben acudir al bosque a concluir su existencia, y el nuevo monarca debe comprender que la justicia y la creación de un mundo renacido pasarán por sus manos. Una cosmogonía, al fin y al cabo, enormemente cercana a las tradiciones de la religión griega que el cristianismo no nos dejó heredar. De manera similar a la metempsicosis, los hindúes establecían la perpetua reencarnación, el samsara. Asistimos por lo tanto al instante de la desintegración y al primer impulso de un devenir que nunca ha cesado. Dicho todo esto, la recepción de tales planteamientos conlleva una serie de problemas dramatúrgicos. Sigue leyendo