La exitosa novela de Delphine de Vigan es dirigida por Juan Carlos Fisher en el Teatro de La Abadía

Si con mucha frecuencia exigimos sutileza en las propuestas literarias, ya sean novelas o dramas ─ese gesto permite al lector o al espectador completar con su intelecto y su imaginación los huecos esbozados─; el exceso de omisión puede derivar en simpleza. Eso es lo que observo en el texto de Delphine de Vigan. Por un lado, convengamos en que más parece un extenso relato que se ha alargado hasta configurar una novela corta. Procedimientos de tipo editorial que valen para lanzar un producto que considero sobrevalorado.
Ocurre como en la adaptación (también en La Abadía) de la novela de Amélie Nothomb, Una forma de vida, la cual no era su mejor obra; pero venía bajo el halo de su autora. Si Las gratitudes se tomara, insisto, como un cuento, sería aceptable que los personajes fueran planos y cumplieran como peones al servicio de ese concepto de gratitud. En este sentido, el mensaje resulta evidente. Sigue leyendo